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Nada detiene a los ‘minerales de conflicto’ de la RD Congo

Hoy sacamos en El País un reportaje sobre los llamados minerales de conflicto de la República Democrática del Congo (RDC). Lo trabajé durante mi estancia en Goma, en la zona este de la RDC, entre noviembre y diciembre del año pasado. Y luego lo completé con más trabajo documental y más entrevistas desde Nairobi.

Por motivos de espacio, parte del texto original se ha quedado sin aparecer. Así que copio aquí el reportaje original entero por si a alguien le pudiera interesar. Incluyo también más enlaces para quien quiera leer más sobre el tema.

 

La zona este de la República Democrática del Congo (RDC) es de una belleza natural exuberante. Sin embargo, sus montañas, bosques y volcanes esconden otro atractivo menos agradable para la vista pero más útil para el bolsillo: una riqueza mineral extraordinaria.

En las numerosas minas esparcidas por la región de los Kivus, hombres, mujeres y niños excavan con sus manos o con herramientas muy básicas, durante larguísimas jornadas, en ocasiones 300 metros bajo tierra con apenas seguridad. Por esto suelen cobrar algo menos de un dólar al día.

Buscan minerales con nombres exóticos pero de una realidad muy cercana: el famoso coltán, la casiterita y la wolframita. De ésta se obtiene tungsteno, usado en los filamentos de las bombillas, en los componentes que hacer vibrar los teléfonos móviles y en ciertos tipos de misiles. El tantalio del coltán y el estaño que se extrae de la casiterita –actualmente más rentable que el coltán- son necesarios para la producción de casi cualquier aparato electrónico moderno, desde armamento a ordenadores y tabletas pasando por máquinas para hospitales.

Para los habitantes de la región, esta riqueza mineral ha demostrado ser una maldición para la que parece no haber cura. Varios grupos armados congoleños, ruandeses y ugandeses siguen presentes en los Kivus tras la guerra que asoló la RDC entre 1998 y 2003 y que provocó la muerte de unos 4,5 millones de personas.

Estos grupos obligan a las poblaciones locales a trabajos forzados en minas bajo su control, extorsionan a los mineros mediante impuestos ilegales o directamente se quedan con parte de los minerales que éstos encuentran. El propio ejército congoleño, corrupto y mal pagado, participa de estas actividades. Los que proceden de estas minas son los llamados minerales de conflicto o de sangre.

Los minerales de los Kivus salen de la RDC a través de los comptoirs (mostradores, en francés) de Goma y Bukavu. Los comptoirs son empresas registradas legalmente que compran los minerales a las minas o a intermediarios y los exportan a empresas internacionales, que los funden y refinan y los dejan listos para su uso industrial.

“No sé de ninguna mina en los Kivus en la que grupos armados no tengan alguna influencia”, asegura Dominique Bikaba, director de Strong Roots, una ONG congoleña que trabaja con comunidades rurales. “Quizá no estén totalmente involucrados pero siempre hay soldados alrededor y, en cuanto pueden, aprovechan para extorsionar o quedarse con minerales”, añade.

La ONG británica Save the Congo calcula en 85 millones de dólares anuales los beneficios de los grupos armados por el comercio de estaño (de la casiterita) y en 8 millones por el comercio de tántalo (del coltán).

Probablemente, el mayor beneficiado es el general Bosco Ntaganda, líder de una antigua milicia rebelde hoy integrada en el ejército congoleño. Ntaganda, sobre quien pende una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, controla el tráfico ilegal de minerales hacia Ruanda, lo que le reporta unos 15.000 dólares semanales, según detalla un informe (pdf, 14 megas) publicado en enero por el Grupo de Expertos en la RDC de Naciones Unidas.

Otro de los grandes beneficiados es Ntabo Ntaberi Sheka, comandante del grupo rebelde Mai Mai Sheka. Naciones Unidas lo nombró responsable de haber organizado las violaciones en julio y agosto de 2010 de al menos 387 personas, incluyendo niñas y niños, en la zona de Walikale en Kivu Norte, una de las más ricas en minas. Sheka, que financia su milicia gracias a los minerales de Walikale, se presentó a las elecciones parlamentarias del 28 de noviembre, aunque finalmente no ha resultado elegido. En caso contrario, habría conseguido inmunidad como diputado.

“Cuando Sheka aparece, nos pide comida o 10 dólares a cada uno de los que estamos allí. Y cuando te piden dinero con un fusil, ¿cómo te vas a negar?”, dice con una sonrisa amarga Christophe Bahati, un négociant o intermediario que comercia con casiterita procedente de Walikale. El informe de la ONU corrobora éste y otros métodos de extorsión por parte de Sheka, aunque señala que las cantidades de dinero exigidas son mayores.

Tanto las autoridades congoleñas como actores internacionales han intentado mejorar esta situación pero con escasos y discutibles resultados, según confirma el informe de Naciones Unidas.

Entre septiembre de 2010 y marzo de 2011, el Gobierno prohibió la minería en los Kivus con el objetivo de desmilitarizar las minas. Sin embargo, los únicos resultados visibles fueron que muchos mineros perdieron su única fuente de ingresos y que parte del comercio de minerales pasó al mercado negro.

Por otro lado, la EICC, una coalición internacional de empresas de la industria electrónica, anunció entonces que en abril de 2011 dejaría de comprar materiales que no pudiesen demostrar que no incluían minerales de conflicto congoleños. La EICC está formada por las principales empresas de esta industria, como Apple, HP, Philips o Sony.

Pero esto dejó un pequeño resquicio: cuando el Gobierno congoleño levantó su prohibición en marzo, “los comptoirs se apresuraron a exportar minerales procedentes del este de la RDC antes de la fecha tope del 1 de abril”, según el informe de la ONU.

La “Ley Obama” y los minerales de conflicto

La EICC tomó su decisión debido a la Dodd-Frank Act, una normativa estadounidense que exige a empresas registradas en este país desvelar si han hecho todo lo posible para asegurarse de que no utilizan minerales de conflicto congoleños. Curiosamente, esta norma fue creada en un principio para regular las instituciones financieras de Estados Unidos.

Desde abril hasta ahora, la producción y exportación oficial de minerales de los Kivus ha descendido notablemente. Aunque, de nuevo y según el informe de la ONU, la parte de la producción y comercio que acaban en el mercado negro ha vuelto a aumentar.

El informe documenta cómo sólo entre mayo y agosto llegaron a Goma 947 toneladas de casiterita. “Sin embargo, las exportaciones oficiales desde Goma en el mismo periodo ascendieron a 361 toneladas, y salieron en su mayor parte hacia China, lo que dejaba 586 toneladas de mineral de estaño sin justificar”, dice el informe. Las autoridades mineras congoleñas consideran que la mayor parte de estos minerales abandonó la RDC ilegalmente a través de Ruanda.

“Los que más se están beneficiando de la ‘Ley Obama’ (la Dodd-Frank Act) son los chinos”, dice Bahati a las puertas del comptoir Huaying, cerca del centro de Goma. Diversas empresas chinas no preguntan sobre su procedencia y son las mayores compradores de minerales de los Kivus desde abril. De hecho, el comptoir Huaying es de propiedad china y es uno de los pocos que oficialmente siguen funcionando en Goma.

Expertos congoleños están divididos sobre las consecuencias de la Dodd-Frank Act. “Compañías como Apple o HP no pueden asegurarse que sus materiales no tengan estos minerales y directamente dejan de comprar, pero dos tercios de los ingresos del Gobierno por exportaciones vienen de los minerales. Si este comercio muere, ¿de dónde sacará el Gobierno el dinero?”, se pregunta indignado Aloys Tegera, director del Pole Institute, una organización académica congoleña.

Tegera admite las malas condiciones en las minas y el que los grupos armados se benefician con estos minerales, pero señala que entre 10 y 16 millones de congoleños viven directa o indirectamente de la minería y que la falta de trabajo los hundirá aun más en la pobreza o los arrastrará al comercio ilegal.

Otros, como Isaac Mumbere, del Centro de Investigación sobre el Medio Ambiente, la Democracia y los Derechos Humanos (CREDDHO), y Fidel Bafilemba, del Enough Project, consideran que la Dodd-Frank Act es positiva.

“Yo soy congoleño y sé que esta ley no es de mi país pero me gusta porque es buena, porque puede poner fin al negocio de los minerales de conflicto en la RDC”, comenta Bafilemba.

Mientras tanto, estos minerales siguen vendiéndose de una forma u otra y los perjudicados por este comercio son los de siempre: la población civil de una de las zonas más ricas en recusos naturales del planeta.

Somalia sigue teniendo hambre

Ya no hablamos de Somalia. Y cuando hasta hace poco aún lo hacíamos era en términos de guerra. Hablábamos de la ofensiva keniana en territorio somalí contra la milicia islamista Al Shabab, a la que Kenia acusa de los secuestros de ciudadanos europeos en su territorio, incluyendo a las dos cooperantes españolas Blanca Thiebaut y Montserrat Serra. Pero el hambre, esa vergonzante hambruna que nos sonrojó a todos en verano, sigue presente en Somalia. Hay gente que sigue muriendo allí porque literalmente no tiene nada que llevarse a la boca.

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Un niño desnutrido en el hospital Benadir de Mogadiscio (Foto: J.M.C.)

Ocurre, claro, que el público se cansa, se hastía de leer sobre el hambre y ocurre, claro, que los periodistas también nos aburrimos (unos más que otros) y también nos fatigamos al escribir sobre ella. Y quien no, lo tiene difícil: viajar a Somalia, a Mogadiscio, para informarse e informar desde el terreno es muy difícil. No tanto por la seguridad, ya que un viaje bien preparado es suficientemente seguro, sino por otro problema, el de siempre y más ahora con la crisis: por el dinero. Pasar unos días en Mogadiscio es posible pero muy caro y el mundo es muy grande y está lleno de historias.

¿Por qué seguir informando sobre Somalia?

(Sigue en el blog ‘África no es un país’)

Bienvenido al centro del mundo – con un mes de retraso

Vale, estoy borracho. Pero no es (sólo) por las no sé cuántas cervezas y por los dos tres vodkas polacos con zumo de manzana.

El desierto, desde el avión, parecía otro planeta. Inabarcable. Como una tierra futura o como una tierra pasada que ya no existe.

El Cairo, desde el avión, tenía el aspecto de una ciudad apocalíptica o post apocalíptica. Una visión desde el futuro. Deteriorada, ruinosa, irregular, abandonda, cansada. El Cairo es el centro del mundo – con un mes de retraso.

Desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, con un taxista loco conduciendo a toda hostia, El Cairo es grande, marrón, sucia y tiene ese aspecto – desesperado, salvaje, como si fuera un animal luchando por salir de la tierra y alcanzar el cielo. Es, parece, una ciudad vieja, fatigada, como si nadie la cuidara.

Me gusta.

Más tarde, en Tahrir Square…

Cada viernes, su día sagrado, la gente, el pueblo, las personas se juntan en Tahrir Square, la Plaza de la Liberación, el lugar desde donde echaron a su dictador.

Salgo del piso. Entro en la parada de metro. Llega el tren, todos los vagones están a rebosar. Ah, no, uno no. Entro. Silencio tenso. Todo el mundo me mira. Yo miro a mi alrededor. Mmm, todos los pasajeros son, de hecho, pasajeras. El vagón está lleno de chicas, mujeres – y yo. Todas me miran. Una señala al vagón contiguo. Yo asiento con la cabeza y mantengo la mirada en el suelo. Primera metedura de pata. Aunque apenas dura dos minutos, siento el trayecto entre El Dokki y Opera como una tortura inacable.

En Opera, me cambio de vagón. Ahora somos todos chicos y hombres y estamos hacinados entre el sudor y la expectación por llegar a Tahrir.

Todos salimos en la siguiente parada, Sadat. Tahrir Square. El centro del mundo.

La parada de metro es enorme, complicada. ¿Hacia dónde ir? Fácil. Sigue a las hordas de personas cargadas de banderas egipcias, pintadas con banderas egipcias en sus mejillas, en sus frentes, en sus muñecas, con cintas con la bandera egipcia en la cabeza.

Llego, llegamos, a la salida del metro. Las escaleras. Fuera, arriba, unos jóvenes piden algún tipo de identificación. Enseño mi pasaporte, me sonríen, Bienvenido a Egipto, me dicen en inglés. Salgo a Tahrir Square.

Miro a mi alrededor. Hace un mes, en Kampala, vi este lugar en televisión y por internet cada día. Los egipcios luchaban contra su gobierno, contra su presidente o dictador, contra su régimen, contra Mubarak. Y ganaron. Hoy, con un mes de retraso, estoy aquí.

Suena cursi al escribirlo en este plan – pero estar aquí pone los pelos de punta. Es caminar por los libros de historia, es caminar por la Wikipedia.

Es el momento del rezo. Cientos de miles de personas llenando Tahrir Square y las calles adyacentes se mueven a una. A la voz que surge de los altavoces en un árabe que no entiendo. El suelo cubierto de páginas de periódico, de pañuelos, de banderas. Todos se vuelven hacia La Meca y rezan a su dios. El silencio y el sonido de la oración lo llenan todo. Y no dejan espacio para nada.

Tahir Square

Tahir Square

Después, la manifestación. Cientos de miles de personas, quizá medio millón o quizá más, se manifestan en Tahrir Square, la Plaza de la Liberación, en el centro de El Cairo, en Egipto.

Avanzo hacia el podio desde donde los líderes, sean quiénes sean, gritan sus consignas, sean éstas las que sean. No entiendo ni una palabra. Mi árabe se limita a ‘hola’, ‘adiós’, ‘gracias’, ‘de acuerdo’. Pero, en realidad, claro, no hace falta entender las palabras.

No tengo nada que ver con ellos. Soy de otro país, de otra cultura, de otro mundo. Y sin embargo la comunicación es fácil. Una mirada cómplice, una sonrisa, un ‘welcome to Egypt’ que se repite una y otra vez, un saludo con la mano, una mirada de comprensión.

Esta gente ha echado a un dictador que llevaba más de 30 años atormentándoles. Mientras en occidente nuestros diplomáticos hacían su trabajo: mentían; y nuestros gobiernos hacían su trabajo: no hacían nada y decían estupideces y expresiones vacías a los periodistas.

Y nosotros, los periodistas, hace dos meses llamábamos a Mubarak ‘el presidente egipcio’. Pero, ay, hace un mes ya era ‘el dictador egipcio’ y encarnaba toda la maldad típica de un Hitler. Qué ciegos que fuimos, que no la vimos en 30 años. Pero con qué felicidad saltamos al bando de los buenos una vez los buenos tuvieron los huevos que nosotros, los periodistas, no tuvimos para decir, para mostrar, la verdad en 30 años.

Hago amigos entre la multitud. Me explican quién habla, me traducen qué dicen. Es el nuevo primer ministro. ‘Voy a trabajar para vosotros’, ‘Los culpables de la violencia no van a quedar impunes’. Ojalá esté diciendo la verdad, digo a mis nuevos amigos.

Tahir Square

Tahrir Square

Ahí dentro, rodeado de cientos de miles de personas que se sienten, que saben, que pertenecen a ese lugar y que ese lugar, por fin, les pertence – uno se siente invencible. Uno se siente, es, parte de algo tan grande que se cree, se sabe, capaz de todo. Uno, ahí dentro, lo puede todo, nada se le puede resistir porque uno no es uno sino medio millón que piensan, que actúan con una sola cabeza, con una sola meta. Uno es, sólo y tanto, parte de un monstruo infinitamente mayor que él mismo, de una bestia, de un leviatán al que nada se puede resistir. Al que nadie, nada, puede detener. Nada, excepto la bestia misma. Ella, no sólo es invencible sino inmortal. Pero tú, ay, tú eres sólo una célula prescindible. Los cientos de personas que te rodean, sólo un órgano sin el que se puede pasar. Un pisotón, un malentendido, un empujón, pueden provocar una pelea, una estampida, una reacción en cadena que te puede aplastar, matar, como si fueras una mosca.

Da miedo.

Pero es excitante.

Eres omnipotente.

Y tan frágil.

No has hecho nada.

Pero has eliminado a un dictador.

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Mañana, más. O no.

¿Van a llegar las revueltas del mundo árabe a Sudán (del norte)?

La gran historia estos días en los medios de comunicación son las revueltas populares en Túnez y Egipto, que además parecen estar extendiéndose a Jordania, Siria, Arabia Saudí y Yemen. En español, y además del buen trabajo que están haciendo los corresponsales en el terreno, hay que leer a Íñigo Sáenz de Ugarte si se quiere entender el tema.

Imagen de convocatoria de la protesta

Imagen de convocatoria de la protesta

Mientras tanto, los periodistas en el África subsahariana nos comemos las uñas y nos morimos de envidia por no estar al otro lado del desierto cubriendo las revueltas.

La situación en el este de África -la zona que yo conozco- es diferente y no creo que por aquí vayamos a ver rebeliones similares durante bastante tiempo. Aunque puede que me equivoque y ojalá sea así si la gente de Kenia, Uganda, Etiopía o cualquiera de estos países es capaz de rebelarse contra sus gobiernos, que por lo general se aprovechan de ellos tanto o más como los regímenes árabes del norte de África y Oriente Medio hacen con sus poblaciones.

Y, de hecho, puede que las revueltas se estén acercando al África subsahariana. Quizá Sudán (del norte) sea el próximo escenario de una rebelión popular contra un régime abusivo:

Jóvenes sudaneses han convocado una manifestación masiva este domingo (mañana), inspirados por los miles de manifestantes que han desafiado a las autoridades en Túnez y Egipto para pedir a sus líderes que se vayan.

Un email que apareció el viernes, y que Sudan Tribune ha parafraseado debido a sus errores ortográficos, convocaba manifestaciones masivas en Jartum el domingo diciendo que es “el momento apropiado para alzarse contra la opresión y la desesperanza”.

“Todo el mundo podría hacer algo positivo”, decía el email, “debemos alzarnos y dejar de lado la pasividad… Tenemos que hacer esto, para que nuestros hijos vivan con dignidad… para que podamos vivir la vida que todo humano se merece”.

“Si los egipcios pueden romper la barrera del miedo… nosotros también podemos. ¡¡¡QUÉ ESTAMOS ESPERANDO!!!”

El email, también publicado en internet, también recordaba que anteriores gobiernos sudaneses fueron derrocados por revueltas populares.

En 1964, la Revolución de Octubre supuso el final del régimen militar del general Abboud y en 1985 cuando Jaafar Nimeiri fue depuesto por el ejército tras otra revuelta popular.

El email decía que el lugar y la hora de la manifestación sería anunciada en facebook y animaba a la gente a “enviarlo a tus contactos telefónicos..a imprimirlo y dárselo a tus vecinos.. en el transporte (público) y en las calles …tráete a gente de otros sectores.. profesiones.. médicos.. trabajadores .. inicia la hoguera”.

Durante los últimos tres días, tinyurl.com, una página web que reduce direcciones web para que quepan en los 140 caracteres permitidos en la herramienta social Twitter, ha sido bloqueada por la Organización Sudanesa Nacional de las Telecomunicaciones. Comparado con Facebook, Twitter no es tan popular en Sudán y no está claro porqué el sitio ha sido bloqueado o si esto está relacionado con los hechos en Túnez y Egipto.

Los organizadores también han proporcionado instrucciones sobre cómo reaccionar ante gas lacrimógeno si es utilizado por las fuerzas de seguridad.

Como en las protestas en Túnez y Egipto, los organizadores de las manifestaciones planeadas para el domingo se presentan como no apoyados por ningún partido político sino más bien una movilización de gente con las mismas quejas a través del boca a boca, teléfonos móviles y redes sociales.

Las exigencias de las manifestaciones propuestas en Jartum reflejan las de otros sitios, ya que piden que se tomen acciones para mediar con el desempleo, los aumentos en los precios, la falta de democracia y la aparente insatisfacción con el largo mandato del presidente Omar Hassan Al-Bashir, quien lleva en el poder desde un golpe de Estado en 1989.

Sin embargo, la situación en Sudan es diferente de las tensiones en la región, ya que los hechos en el norte de África llegan en un momento que ya es de por sí política y extremadamente sensible para el gobierno de Sudán del norte. Además del incremento de los precios, empeorado por la escasez de reservas de divisas extranjeras y una disminución del valor de la libra sudanesa, el norte está a punto de perder la región rica en petróleo del sur de Sudán a través de un referéndum que tuvo lugar recientemente.

El referéndum de independencia formaba parte del acuerdo de paz que en 2005 puso fin a una guerra entre norte y sur que se había iniciado en 1983. El conflicto se había iniciado ya un año antes de la independencia de Sudán del Reino Unido y Egipto en 1956. En 1972 se firmó la paz pero la tensión se mantuvo hasta que la guerra abierta volvió a estallar en 1983. Aunque la historia es mucho más compleja, el norte, que es mayoritariamente musulmán y cuya población es más árabe y similar a la del norte de África, quería mantener el control sobre el sur, de población más negra africana y con creencias tradicionales mezcladas con cristianismo. Además, el sur es rico en recursos petrolíferos y cuenta con tierras muy fértiles.

Imagen de convocatoria de la protesta

Imagen de convocatoria de la protesta

Los resultados del referéndum, cuya votación duró del 9 al 15 de enero, se esperan para el 6 de febrero, si no hay quejas ni recursos en contra, o para el 14 si hay que revisarlos. Pero, de momento y con casi todas las papeletas contadas, el voto por la separación obtiene cerca del 99 por cien. Si no hay problemas o extrañas sorpresas de última hora, Sudán del sur declarará oficialmente su independencia el próximo 9 de julio.

En la página en Facebook de la manifestación (en árabe), se han apuntado de momento 9.880 personas como asistentes a las protestas (hace un rato eran 9.500 y pico). Una nota en inglés, publicada hace unas tres horas, dice lo siguiente:

La gente de Sudán no va a permanecer en silencio. Ya es hora de que exijamos nuestros derechos y tomemos lo que es nuestro en una manifestación pacífica que no incluya ningún acto de sabotaje. Nos vamos a manifestar contra el aumento de los precios, la corrupción, el desempleo y todas las prácticas falsas del gobierno, como la violencia contra las mujeres y el darles latigazos de una forma que va contra todas las leyes de la religión y la humanidad y la violación de los derechos de las minorías.

Ya es hora de que usemos la voz que dios nos ha dado para manifestarnos contra un gobierno injusto al que no le importa sacrificar a su gente y a su tierra para mantenerse en el poder.

Ya es hora de que enseñemos de qué estamos hechos realmente, ya es hora de que recuperemos nuestro honor perdido, ya es hora de que luchemos por los derechos que dios nos ha dado.

Nuestros hermanos en Túnez lo han hecho y también nuestros hermanos en Egipto.

Ahora es nuestro momento.

En Sudán, como en muchos otros países, los alimentos básicos se han encarecido, las cifras de desempleo son muy elevadas, los jóvenes no tienen expectativas de futuro y el gobierno es uno de los más corruptos del mundo, según Transparencia Internacional.

Imagen de convocatoria de la protesta

Imagen de convocatoria de la protesta

En definitiva, en Sudán (del norte), como en otros países, se dan los ingredientes adecuados para una revuelta popular. Si se añade la capacidad de las redes sociales y de los teléfonos móviles para movilizar a la gente y se le pone el puntito extra de ver en Al Jazeera cómo en otros países las revueltas están teniendo un cierto éxito, sólo falta que prenda la chispa para que se inice la rebelión.

Pero también es cierto que Sudán, incluido el norte, es un país diferente y con una situación diferente a las de Túnez, Egipto o los otros países árabes.

La historia seguirá mañana y, aunque me sorprendería, ya veremos si Jartum y Sudán sirven de puerta de entrada para que las protestas se extiendan al África subsahariana.

‘Feliz’ cumpleaños, Somalia

El puerto viejo de Mogadiscio

El puerto viejo de Mogadiscio

Hoy hace 20 años que cayó Siad Barré en Somalia. Desde entonces, el país ha vivido en una situación de guerra prácticamente constante y no ha tenido un gobierno o un Estado reconocible. El resultado: un conflicto interminable y sin solución a la vista, una catástrofe humanitaria y el lugar al que todos los periodistas del este de África queremos ir.

En 1960, las colonias somalíes de Italia y Reino Unido formaron lo que hoy es Somalia. Mogadiscio había sido la capital de la colonia italiana y se convirtió en la capital de la Somalia. Entonces era una coqueta ciudad a la que acudían turistas y dignatarios para disfrutar de su costa. En octubre de 1969, el presidente Abdirashid Ali Shermarke fue asesinado por uno de sus guardaespaldas y el día después de su funeral el ejército dio un golpe de Estado bajo el mando de Siad Barré.

Barré y su nuevo gobierno impusieron un régimen que mezclaba islam y nacionalismo somalí con un socialismo que se fue acentuando en los siguientes años. En 1977, Somalia invadió e intentó anexionarse la región etíope del Ogadén, pero fue expulsada al año siguiente por el ejército de Etiopía, que contaba con apoyo soviético.

Un tanque junto al K4 en Mogadiscio

Un tanque junto al K4 en Mogadiscio

Durante los años 80 y con la Guerra Fría acercándose a su fin, la importancia estratégica de Somalia disminuyó, el régimen se fue endureciendo y la situación en el país fue empeorando.

Finalmente, el 26 de enero de 1991, una serie de facciones opuestas al gobierno, apoyadas por Etiopía y lideradas por Mohamed Farrah Aidid tomaron el control de Mogadiscio y expulsaron a Barré del poder. La antigua parte británica de Somalia declaró entonces su independencia y es lo que hoy se conoce como Somalilandia, que internacionalmente no ha sido reconocida como independiente.

En 1991, Aidid y otros líderes de la rebelión no pudieron ponerse de acuerdo para formar un gobierno estable y Barré siguio luchando desde el sur durante unos meses. En la práctica, la situación era de guerra civil entre diferentes clanes, facciones y señores de la guerra que luchaban por el poder y el control de los escasos recursos.

En 1992, la ONU envió una misión de paz que mejoró algo la situación, pero en junio del año siguiente Aidid atacó las tropas de la ONU y en octubre tuvo lugar la “Batalla de Mogadiscio” en la que dos helicópteros Black Hawk fueron derribados por los somalíes. En 1995, las tropas de la ONU y de Estados Unidos se retiraron de Somalia.

Siguieron años de caos. En 2004, se creó en Kenia el Gobierno Federal de Transición de Somalia (TFG, en inglés) y reclamó ser la autoridad legítima del país. Pero en Somalia el conflicto continuaba, hasta que en junio de 2006 la Unión de Tribunales Islámicos (ICU, en inglés) tomó Mogadiscio y alcanzó el poder. Entonces, tropas etíopes apoyadas por Estados Unidos e ‘invitadas’ por el TFG invadieron Somalia y tomaron Mogadiscio en diciembre de ese año. La ICU se disolvió y siguió una guerra de guerrilla contra las tropas etíopes, que acabaron retirándose del país en 2009. Desde febrero de 2007, la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM, en inglés) se había unido a la fiesta y estaba presente en el país para defender al TFG de las milicias rebeldes.

Una calle de Mogadiscio

Una calle de Mogadiscio

De los restos de la ICU se consolidaron grupos radicales como Al Shabab y Hizbul Islam, que desde entonces siguen combatiendo a las tropas de AMISOM y al TFG, que es en teoría el gobierno ‘oficial’ de Somalia pero que sólo controla unas pocas áreas de Mogadiscio. A día de hoy, Al Shabab controla gran parte del centro y sur de Somalia. En el norte, las regiones de Puntlandia y, sobre todo, Somalilandia, son más estables y están más desarrolladas que el resto del país.

Y ya desde los inicios de los 90 empezaron a ser cada vez más comunes los ataques de piratas somalíes en las aguas del golfo de Adén.

Se cuenta pronto desde un blog pero son 20 años de conflicto casi continuo que han dejado Somalia destrozada y a su población prácticamente abandonada a su suerte. Y lo malo es que todo parece indicar que el país va a ‘cumplir muchos más’.

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Mis artículos desde Mogadiscio:

Mis fotos de Mogadiscio en Flickr.

Posts sobre Somalia en este blog.

Y algunos antiguos enlaces en español:

La República de Sudán del Sur

Finalmente, el nombre del nuevo país será República de Sudán del Sur, según dijo el ministro de Información al New York Times el pasado domingo.

Aunque el nombre aún no es oficial, los miembros de un comité directivo sobre el gobierno posterior a la independencia dijeron que la decisión, tomada la semana pasada, podría ser anunciada tan pronto como el 14 de febrero, cuando los resultados sobre el histórico referéndum de este mes se harán públicos.

“La mayoría prefiere Sudán del Sur”, dijo Benjamin Marial, el ministro de Información para el gobierno del sur y miembro del comité directivo, que está trabajando sobre el nombre del país entre otras cuestiones.

“Ha habido Corea del Sur, Corea del Norte, Vietnam del Sur, Vietnam del Norte”, dijo Marial. “Sudán del Sur y Sudán del Norte”.

“Es lo más fácil por el momento; ya hay muchas cosas con ese nombre”, dijo, refiriéndose a los numerosos ministerios y agencias que ya usan el nombre. “Hace fácil transformar el gobierno”.

“Aún quedan muchas cosas por cambiar”, dijo Marial. “Pero en el caso de que la gente de Sudán del Sur quieran en el futuro un nuevo nombre, tendrán esa oportunidad“.

El tema es que no creo que el norte de Sudán cambie su nombre oficial, que es el de República de Sudán, por lo que podríamos acabar con Sudán a secas y Sudán del Sur. Otra cosa es cómo la prensa y la gente en general se referirán al norte. Durante estas semanas, la mayoría de los periodistas hemos escrito “el norte de Sudán” y en inglés “North Sudan” y “Northern Sudan”.

Mujeres ondean la bandera de Sudán del Sur en Juba

Mujeres ondean la bandera de Sudán del Sur en Juba

Por lo que la gente del sur me comentó, otros nombres que se barajaban para el que será un nuevo país eran República del Nilo (Nile Republic), Nuevo Sudán (New Sudan) y Jawama. Este nombre está formado con las primeras letras de las tres principales ciudades de la región: Juba, Wau y Malakal.

Al principio, yo pensé que la gente del sur querría un nombre que no contuviera la palabra “Sudán”, para así poder empezar ‘de cero’ y poder desligarse de la historia y la mala prensa que ‘Sudán’ tienen para mucha gente. Pero no. Casi la totalidad de sur sudaneses a los que pregunté me dijeron que para ellos estaba bien “Sudán del Sur”. Y el 9 de enero, el día que se inició la votación, mientras estaba sentado junto a la tumba de John Garang, el héroe de la guerra contra el norte y el primer presidente del sur, un hombre que también estaba allí sentado me explicó la razón:

“Quiero que se llame Sudán del Sur, o algo diferente pero que tenga la palabra ‘Sudán’, porque somos sudaneses, esto también es Sudán y no queremos renunciar a lo que somos ni dejar que los árabes del norte se lo queden para ellos solos, sería como si nos robaran la dignidad“.

Ahora mismo, según la página web oficial y cuando ya casi se han contado todas las papeletas, el 98,8 por cien de los votantes eligieron la separación, la independencia.

Si te interesa el tema, puedes leer la serie de reportajes que hicimos desde Sudán del Sur en Periodismo Humano.

La ley ‘seca’ resucita en Kenia

Un juez keniano confirmó ayer la ley que sólo permite beber alcohol dentro de un horario establecido: entre 5 de la tarde y 11 de la noche entre semana y entre 2 de la tarde y 11 de la noche los fines de semana. Por ejemplo, entre semana no puedes tomarte una cerveza o una copa de vino con la comida (a no ser que comas más tarde de las 5). Y un sábado por la noche, el último cubata o la última cerveza que te puedes tomar en un bar ha de ser antes de las 11. Las penas para quien bebe fuera de horas son 30.000 chelines kenianos de multa (unos 275 euros) o hasta seis meses de cárcel.

Tusker

Cerveza Tusker, más representativa de Kenia que la bandera del país

La ley fue aprobada el pasado 22 de noviembre y publicada oficialmente el 17 de diciembre y pronto resultó en cientos de personas multadas e incluso en algunas penas de prisión. Una asociación de hosteleros la recurrió y un juez del tribuna supremo suspendió la norma el 14 de enero. Hasta ayer, cuando otro juez de la misma corte, Daniel Musinga, la confirmó. Algo me dice que este Musinga no está interesado en hacer nuevos amigos.

La ley también endurece las penas para otros delitos relacionados con el alcohol. Para los que adulteren y vendan licores caseros, que pueden causar ceguera o hasta la muerte y se suelen consumir en los barrios más pobres, la pena asciende a una multa de 10 millones de chelines (unos 90.000 euros) o 10 años de cárcel. Además, también prohibe la venta y el consumo de alcohol a menos de 300 metros de una escuela.

Pero la norma va más allá incluso dentro del horario permitido. Si un cliente está borracho, pide otra copa y el barman se la sirve, el cliente podría ser multado con 5.000 chelines (45 euros) y el dueño del bar con 100.000 chelines (900 euros). Si un hombre o una mujer están en un bar con sus hijos menores de edad, pueden ser arrestados y condenados a pagar una multa de hasta 150.000 chelines (unos 1.350 euros). Si en un bar sirven alcohol a un menor de 18 años, la multa puede ascender a 2 millones de chelines (algo más de 18.000 euros). Y si un bar sirve alcohol fuera del horario permitido, las autoridades pueden cerrar el negocio (aunque no he podido encontrar a cuánto ascendería la multa).

Casi nada.

Tal y como parece, se trata de una ley que busca regular, forzar, la conducta de los ciudadanos. En su fallo, el juez Musinga señaló:

Si no hubiera leyes que regulan, lo que habría sería un caos total. Esta ley pretende asegurar la salud y el bienestar de los consumidores controlando los excesos en el consumo, la producción y la venta de alcohol.

El desarrollo económico de un país es muy importante y no se puede conseguir si su mano de obra se pasa las horas bebiendo.

Se ha estipulado este horario para evitar que la mano de obra beba durante su horario laboral. Se trata de un asunto de interés público y es por el bien de todos que la ley se mantiene en vigor.

La casi totalidad de los hosteleros se quejan ya de pérdidas millonarias y la industria turística advierte que la nueva ley podría tener consecuencias muy negativas. En Kenia, el turismo supone el 11 por cien del PIB y se trata de la segunda mayor industria del país tras la agricultura.

Además, y lo que es peor, Nairobi cuenta con una gran presencia de tres tipos de personas muy dadas a la bebida: gente de la ONU, gente de ONGs y, sobre todo, periodistas internacionales. “Oh dios mío”, es todo lo que me pudo responder una compañera periodista cuando le comenté la noticia. “Es terrible, qué vamos a hacer…”, me comentó un cámara. Y la cuestión es que muchos periodistas argumentarán, y con gran parte de razón, que el beber antes, durante y tras la jornada laboral es una necesidad sin la cual, simplemente, no se puede ejercer. O mejor: que forma parte del trabajo del periodista. Parece que el parlamento y el tribunal supremo kenianos no han querido tener nuestro bienestar en cuenta y ya veremos si esta ley no tiene consecuencias importantes, como que la ONU y las ONGs internacionales desplacen sus oficinas en Kenia a Uganda o Tanzania, o como que ser periodista en Nairobi se convierta en un trabajo de verdad y, por tanto, en algo aburrido.

Un poco más en serio, esta ley tampoco deja contentos a la mayoría de los ciudadanos de a pie. Para muestra y algo de sentido común, dos comentarios en la web de la noticia en la emisora de radio keniana Capital FM:

Creo que con todos los problemas que tenemos como país, legislar demasiado sobre los asuntos personales de la gente y usar demasiados recursos en estos temas en lugar de tratar las cuestiones verdaderamente importantes para la gente común, como el hambre, la corrupción, las ejecuciones extrajudiciales, el paro, etc, muestra un parlamento que ha perdido el contacto con la gente a la que se supone que representa.

Los enlaces son míos. Y:

Gente, Mututho [el diputado que impulsó la ley] lo ha hecho fácil… 1) Los ricos que puedan permitirse ir a clubes sólo para miembros y a grandes hoteles podrán beber cuando quieran. 2) Los que no sean muy pobres podrán beber sólo durante el horario establecido. 3) La gente nocturna no beberá. 4) Los más pobres seguirán bebiendo durante todo el día en los antros que sirven alcohol casero. En todas las partes de Kenia la gente bebe, trabaja y procrea. ¿Por qué son sólo los hombres de Murang’a y Naivasha [dos ciudades cercanas a Nairobi] los que beben y no trabajan ni procrean? No es por el alcohol. Enteraos de la verdadera razón. Kenia es para los ricos.

Amén.

El final de la cuenta atrás

El final de la cuenta atrás

El final de la cuenta atrás

Quedan muy pocos días para el inicio del referéndum de independencia en sur Sudán. La votación tendrá lugar desde el domingo 9 al sábado 15 de enero.

La excitación en Juba es palpable, pero los más excitados no son los propios sursudaneses, sino nosotros, los periodistas y demás acoplados de turno.

Más y más periodistas han empezado a llegar a Juba, desde Kenia, desde Uganda y desde otros lugares en Asia, Europa y América.

Dicen que Al Jazeera English ha reservado dos plantas de Logali House, el hotel más pijo y caro de Juba. Y ahí están, con una enorme cobertura y emitiendo en vivo desde Juba, todo un lujo en una ciudad en la que conectarse a internet puede a veces llegar a ser una aventura.

Pero para los ciudadanos de Sudán del sur las cosas siguen igual. En la calle, la gente ve el referéndum como un mero trámite. La última encuesta dice que un 97 por cien votarán por la separación y nadie se plantea que pueda pasar otra cosa, aunque los periodistas tengamos que seguir usando el condicional o diciendo que los expertos y las encuestas apuntan a una victoria de la separación por un gran margen.

La mayoría de sursudaneses corrientes con los que he hablado dicen que tras el referéndum todo será mejor. Y, de hecho, se refieren al mismo día 9, al inicio del referéndum. Al momento en el que el famoso reloj con la cuenta atrás llegará a 0.

'Símbolo de dignidad'

‘Símbolo de dignidad’

Hay una fiesta prevista para la noche del día 8 y hasta la medianoche, cuando la cuenta atrás marcará 0. Eso suponiendo que el reloj funcione correctamente. En los últimos días, dos de sus cuatro lados han funcionado la mayor parte del tiempo, otro muestra símbolos extraños (los bodas bromean y dicen que es la cuenta atrás en árabe) y el cuarto no funciona.

“Es la cuenta atrás para nuestra libertad”, te dicen. “Necesitamos nuestra libertad“, te repiten. “Es el fin de nuestra marcha hacia la libertad”.

La gente repite la palabra ‘libertad’ como una especie de fórmula mágica que hará que todo sea mejor. Creo que esa insistencia en recobrar la libertad se debe a la retórica del gobierno del sur. Éste ha plantado varios carteles en Juba con la imagen de John Garang, el difunto líder rebelde y héroe nacional, y con rótulos como “El final de nuestra marcha hacia la libertad” o “2,5 millones de vidas pagaron por nuestra libertad”. La gente lleva desde el final de la guerra en 2005 (y desde antes, en realidad), añorando esta ‘libertad’.

Además, en los últimos días han aparecido en Juba gigantescos pósters con otra cuenta atrás hasta el día 9. Pero éstos no se cortan y explícitamente hablan de los días que faltan para la separación. Los hay con varios títulos: Símbolo de dignidad, Símbolo de justicia, Símbolo de libertad… Estos carteles no son oficiales sino producto de una ONG, la Organización de Educación Cívica de Sur Sudán (SSCEO, en inglés). Pero igualmente podrían haber sido plantados por el GoSS (el gobierno de Sudán del sur), porque ésa es la línea oficial.

La gente dice que cuando acabe la cuenta atrás y sur Sudán sea independiente, pasarán muchas cosas, habrá trabajo para todos y todo el mundo será feliz.

El gran problema es que cuando la cuenta atrás llegue a 0, no va a ocurrir nada.

Para empezar, cuando finalice la cuenta atrás simplemente empezará el primer día de votación del referéndum. En principio, si el período no se extiende, la votación durará hasta el día 15. Pero cuando acabe el día 15, tampoco pasará nada. Habrá que esperar hasta febrero o marzo o abril (diferentes fuentes me han dado diferentes fechas) para saber los resultados del referéndum – aunque ya todos sabemos que más del 90 por cien (y quizá más del 95) votarán por la separación. También habrá que ver si vota al menos el 60 por cien de los casi 4 millones de personas registradas, el otro requisito para que el resultado sea válido. Pero ya miembros del gobierno, de la sociedad civil y del Southern Sudan Referendum Bureau están desplazándose por los poblados diciéndole a la gente que vayan a votar.

Parece una tontería pero podría ocurrir que mucha gente no fuera a votar porque creen que ya lo hicieron cuando se registraron. Aunque dar cifras es complicado, entre el 80 y el 90 por cien de la población de sur Sudán (según la ONU y otras fuentes) no sabe leer ni escribir y apenas ha recibido educación. Aunque en Juba es imposible escapar de la palabra ‘referéndum’ y del ambiente ‘pre-referéndum’ (también en parte creado por nosotros los periodistas), en zonas rurales y aisladas del país hay gente que no tiene ni idea del tema. Maggie Fick, la correponsal de AP en Juba y una chica muy maja, escribió ya hace dos meses un post sobre esta cuestión.

Así que, suponiendo que todo vaya bien y que no haya enfrentamientos entre el norte y el sur (que no creo), en febrero, marzo o abril tendremos los resultados del referéndum que dirán que ha ganado el voto por la separación. Y aun así, entonces tampoco pasará nada.

Secesión (derechos de imagen reservados)

Secesión (derechos de imagen reservados)

Si desde entonces hasta verano tampoco hay problemas (que ésa sí es otra historia, aunque yo sigo pensando que no habrá un conflicto armado abierto entre ambas partes), el sur no declarará su independencia oficialmente hasta el 9 de julio. Y entonces, como es obvio, tampoco pasará nada, no habrá ningún cambio real.

Como nos hemos cansado de decir los periodistas (o al menos yo), sur Sudán es uno de los países más subdesarrollados del mundo, si no el que más. Juba, la capital y el lugar más avanzado, es una ciudad llena de desigualdades. Ahora mismo yo estoy en un hotel con aire acondicionado conectado a internet pero la casi totalidad de la población local vive en cabañas y chabolas. El tendido eléctrico cubre sólo parte de la ciudad y suele fallar cada día. La ciudad no tiene agua corriente y durante varios meses al año suele superar los 40 grados durante el día. Quien puede pagárselo, tiene en casa, en el hotel o en el bar un generador propio para tener electrcidad y depósitos de agua que hay que rellenar cada día. Pero la casi totalidad de la población local (excepto los peces gordos del gobierno y otros funcionarios) no pueden pagárselo.

Y eso en Juba.

El resto del país es aun más básico y no hay apenas infraestructura. No hay industria ni sector productivo. La presencia del sector privado es mínima y, casi en cada caso, extranjera. El empleo formal es prácticamente inexistente. La gran mayoría de la población vive de la agricultura de subistencia y el comercio es escaso, entre otras razones debido al hecho de que sólo hay unas pocas decenas de kilómetros de carreteras asfaltadas en el país. En un territorio algo mayor que el de España y Portugal juntas.

En Juba, la presencia de la comunidad internacional (ONU, ONGs y empresas privadas), más la élite gubernamental sursudanesa, sí han creado algunos puestos de trabajo y revitalizado un poco la economía. Pero entre los sur sudaneses, la mayoría de los empleos creados son guarda de seguridad o chacha. Puestos de trabajo ridículamente pagados, no productivos y que contribuyen muy poco a la economía local. Los extranjeros, principalmente kenianos, ugandeses, etíopes y eritreos, son camareros, bodas y algunos administran hoteles o restaurantes.

El país salió hace seis años de una guerra que se había iniciado en 1983 y que, en esencia, continuaba un conflicto que había acabado en 1972 y empezado en 1955, un año antes de la independencia. La gente de sur Sudán no conoce otra forma de vida que la guerra o el estar en campos de refugiados. Como he dicho antes, entre el 80 y el 90 por cien no saben leer ni escribir.

Y ésta es la situación que la gente en Juba cree y espera que va a cambiar de un día para otro – cuando ganen o recobren esa libertad de la que tanto hablan.

Un 'technical' protege la rotonda del reloj (derechos de imagen reservados)

Un ‘technical’ protege la rotonda del reloj (derechos de imagen reservados)

En realidad, desde la firma del tratado de paz en enero de 2005, el sur ha sido administrado por su propio gobierno y protegido por sus propias fuerzas de seguridad. Pero ocurre que el ‘Estado’ de sur Sudán no recibe muchos ingresos y que, durante estos años, los ha destinado a ‘seguridad’, lo que significa a rearmar su ejército. Por si acaso. El gobierno del sur apenas ha dedicado recursos al desarrollo. Con un ejército que nadie sabe cuántos militares tienen sus filas (aunque las estimaciones están entre 150.000 y 180.000, para un país de entre 8 y 10 millones de personas), y una policía, servicio de prisiones, servicio de vida salvaje y cuerpo de bomberos formados por ex militares de la guerra civil, el mayor y casi único gasto del ‘Estado’ es en defensa.

El desarrollo y la construcción del país quedaban para la comunidad internacional. La ONU tiene una cantidad increíble de personal en Juba y en todo sur Sudán, y toda ONG que se precie también tiene a gente por aquí. Sin embargo, después de seis años el país sigue si contar con las infraestructuras más básicas y necesarias: carreteras, agua y electricidad. E igualmente sigue sin tener una economía mínimamente funcional.

Cuando empiece y acabe el referéndum y no pase nada, cuando sur Sudán declare su independencia y no pase nada, cuando los periodistas ya no estemos por aquí dando el coñazo y no pase nada, cuando la comunidad internacional empiece a marcharse de Juba y sur Sudán y no pase nada. ¿Entonces qué?

Cómo saber si llevas demasiado tiempo en sur Sudán

- 34 grados a la sombra te parecen “muy agradables”.

- No recuerdas qué se siente cuando uno tiene frío.

- No te extraña estar rodeado de ranas cuando te duchas.

- Cuando ves cabras por las calles les haces los mismos gestos que a los perros. Esos típicos de “Mch, mch, hey, ven aquí”.

- Has sido atacado por y te han picado tipos de bichos que ni sabías que existían.

- Cuando vas a la prisión, el director, el sub-director, los guardas y los reclusos te conocen y uno condenado a 10 años por asesinato en defensa propia te abraza cuando te ve.

- Cuando vas al puerto, los guardas de seguridad te conocen.

- Cuando vas al Central Pub, los camareros te conocen y saben que te vas a pedir la ‘Pototo Salad’ porque es lo más barato del menú (se llama ‘Pototo’, no ‘Potato’, en serio).

- No se te ocurre otro modo de transporte mejor que subirte en una moto (boda-boda) sin casco con un desconocido y acelerar a oscuras por calles de tierra y piedras llenas de baches y agujeros.

- No hiciste nada especial y ni te diste cuenta de que era navidad y no eres consciente de que en un par de días es nochevieja, para lo que no tienes ningún plan.

- Pero sí sabes automáticamente que quedan 11 días para el inicio del referéndum (si no hay retrasos).

Cicatrices en la frente

Cicatrices en la frente

- Ya no te llama la atención ver a gente con este tipo de cicatrices en la frente por la calle.

- Te sabes todos los passwords de todas las conexiones a internet de todos los hoteles y restaurantes de Juba.

- Entras en Google y lo primero que haces es buscar ‘Sudan’, entras en Google News y lo primero que buscas es ‘Sudan’, entras en tu lector de RSS y buscas ‘Sudan’.

- Te enfadas o te ríes cuando los boda-boda te quieren cobrar 5 libras sudanesas de Thong Ping al centro.

- Te la sudan aun más de lo normal las tonterías de Zapatero y Rajoy allí en España.

- Una de cada tres palabras que dices está hecha de siglas como SSDDRC, SPLM, SPLA, SAF, NCP, UNMIS…

- Y lo peor es que la gente con la que hablas te entiende.

- Sabes dónde están sitios como Yambio, Bor, Aweil, Malakal, Abyei…

- Has perdido la gracia para escribir en el blog y tienes que recurrir a posts como éste para mantenerlo más o menos activo…

Noticia tonta del día desde sur Sudán

Es de Reuters, está en ingés y sí dice alguna que otra cosa interesante, pero en general me parece una noticia bastante tonta:

UN fears mass migration if Sudan vote sparks war

CAIRO (Reuters) – Hundreds of thousands of Sudanese may flee to neighbouring countries if fighting breaks out after southern Sudan holds a referendum on secession next month, according to a United Nations assessment.

(La ONU teme una migración masiva si el voto en Sudán provoca una guerra

CARIO (Reuters) – Cientos de miles de sudaneses podrían escapar a los países vecinos si surgen enfrentamientos tras la celebración de un referéndum de independencia en Sudán de sur el mes próximo, según una estimación de la ONU.)

No, ¿en serio? ¿Puede que la gente huya a otros sitios si hay guerra? Guau, yo nunca lo habría dicho. No sé, nunca se me habría podido ocurrir que, si hay un conflicto y dos ejércitos empiezan a matarse entre ellos, a la gente le dé por intentar escapar a otro lugar donde, no sé, donde no haya guerra, por ejemplo.

La posibilidad de algo puede a veces ser noticia, y más si es la posibilidad de una guerra, ¿pero esto? Que la ONU diga que puede que muchos sudaneses huyan si vuelve a haber una guerra no debería ser noticia. Vamos, creo yo. ¿Y es que los tipos de la ONU, con sus enormes sueldos pagados con dinero público, no tienen trabajo de verdad que hacer? Vale, la noticia también dice que ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, ha elaborado un plan de contingencia por si hay un conflicto y hay gente que resulta desplazada. Pero es que ése es su trabajo, ¿es noticia que una agencia de la ONU haga su trabajo? Bueno, ehem, a veces sí debería serlo, ja.

Iba a escribir que "tipos de la ONU y un mono discuten hoy en Juba cómo salvar el mundo, o al menos sur Sudán". Pero creo que mejor no lo escribo.

Iba a escribir que "tipos de la ONU y un mono discuten hoy en Juba cómo salvar el mundo, o al menos sur Sudán". Pero creo que mejor no lo escribo.

Va, ¿es que no hay noticias de verdad hoy en Sudán o qué? Pues, la verdad es que no hay muchas (al menos en el momento de publicar este post). Es lo malo de tener que publicar algo todos los días y de recibir este tipo de informaciones oficiales de fuentes con tanta autoridad como la ONU: cualquier cosa que digan, es noticia – o se puede vender como tal aunque en realidad sea ‘bullshit’ (me gusta más esta palabra inglesa que cualquiera de sus traducciones). Además, es muy fácil de hacer porque normalmente te envían ellos su propia nota de prensa, que sólo has de retocar un poquito y, chan, acabas de escribir un artículo más, aunque no sea noticia ni ofrezca información relevante.

Éste de Reuters también habla de la situación de los refugiados en Egipto y tal (porque dice que la población sudanesa que quizá quiera escapara de la guerra que quizá pueda ocurrir, quizá fuera a Egipto). Quizá. Pero, vamos, que en un artículo noticioso, la noticia está en el titular y el primer párrafo. Y que la ONU tema que haya gente que huya de una guerra que quizá pueda ocurrir no debería ser noticia. Ya le vale a Reuters.