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Y mientras tanto en el este de África – 25/01/10

Hoy nos han dicho que estamos más cerca que nunca de poder encontrar vida extraterrestre. El presidente de la Real Academia de Astronomía del Reino Unido, Martin Rees, ha dicho en un alarde de perspicacia que algo así “se convertiría en uno de los grandes descubrimientos del siglo XXI”. Afganistán ha pospuesto sus elecciones legislativas de mayo hasta septiembre. Como razón sólo han citado “problemas de financiamiento, problemas de seguridad, de incertidumbres y de desafío logístico”. Londres lidera hoy la iniciativa europea de hacer como el tío Obama y gravar a los bancos con un impuesto similar a la llamada tasa Tobin. Y, sí, un avión de Ethiopian Airlines se ha estrellado en el mar al poco de despegar del aeropuerto de Beirut en un vuelo que tendría que haber llegado a Addis Abeba.

Y mientras tanto, en el este de África…

Líderes del grupo islamista rebelde al Shabaab, opuesto al gobierno somalí, han negado públicamente que una canción aparecida en una web fuera de verdad una amenaza sobre atacar Kenia. En la canción se podían oír tiros y dos voces decían en swahili que al Shabaab estaba listo para atacar Nairobi y que iban a matar a todo el mundo. La canción apareció después de que la policía keniana detuviera en Nairobi a al menos 700 personas de origen somalí como represalia tras una manifestación a favor del clérigo musulmán Abudllah al Faisal, quien… Bueno, echa un vistazo a la noticia.

Durante los años 50 y antes de la independencia de Kenia en 1963, tuvo lugar la rebelión de los Mau Mau en la Kenia colonial. Nativos kenianos lucharon ferozmente contra la administración británica, que respondió con igual fiereza y, como suele ocurrir, atrocidades fueron cometidas por ambos mandos. Y como también suele ocurrir, parece que el bando más fuerte, en este caso el británico, fue incluso más cruel que el otro. La Kenya Human Rights Commission denunció al Reino Unido en nombre de víctimas kenianas que supuestamente fueron torturadas durante la rebelión de los Mau Mau. Y lo gracioso del caso es que hoy, y según la firma de abogados Leigh Day & Co, que representa a los demandantes en el Reino Unido, el gobierno británico ha dicho que la responsabilidad legal de la administración colonial pasó al gobierno keniano cuando Kenia obtuvo la independencia en 1963. En otras palabras, que según el Reino Unido sería el gobierno keniano el responsable legal de las torturas que los propios británicos habrían infringido a los kenianos. No es una mala respuesta cuando te acusan de haber torturado, ¿no?

Por otro lado, Kenia, Uganda, Tanzania, Ruanda y Burundi, que ya forman la Comunidad de África del Este (the East African Community), siguen discutiendo y dando pasos hacia una futura Federación del Este de África (exactamente, the East African Federation) y ya hablan de tener una moneda única. La idea es tener como una pequeña Unión Europea pero en África, y aunque complicado de conseguir, pues podría estar bien.

Y parece que la moda de tirar zapatos a desagradables presidentes de gobiernos continúa. Esta vez le habría tocado el turno a Omar al-Bashir, el presidente de Sudán, a quien un asistente le habría tirado un zapato durante una conferencia en la capital del país, Jartum. Este angelito sería uno de los máximos responsables de la guerra en Darfur (que según la ONU ha dejado 300.000 muertos desde 2003) y en marzo del año pasado la Corte Penal Internacional emitió una orden de captura contra él – que de momento no ha sido muy efectiva.

De periodistas, catástrofes y el África subsahariana

El terremoto que ha devastado gran parte de Haití es el último ejemplo de catástrofe en la que los medios de comunicación se vuelcan de forma compulsiva. Imágenes, historias, análisis, opiniones llenan las páginas de los periódicos y, de repente, todo el mundo tiene algo que decir sobre Haití y los medios se pelean por ver quién envía más reporteros a la zona. No hay que ser muy cínico para ver a algún que otro director frotarse las manos ante la cantidad de páginas o minutos que se están llenando con la palabra Haití. Se presta una atención desmesurada a la desgracia que, aunque tiene efectos positivos y obliga al mundo a reaccionar, pronto se convierte en rutina que poco a poco va perdiendo su significado. 20.000 muertos es una cifra terrible, difícil de visualizar para mucha gente. Pero cuando tras una diaria pelea de cifras los muertos suman 50.000 y luego 90.000 y finalmente -con absurda precisión- 111.499, el número se ha convertido ya en algo abstracto, vacío, en una apuesta en las discusiones entre amigos. Cuando desayunamos, comemos y cenamos con espectaculares imágenes de destrucción durante 10 días seguidos, ya no se nos atragantan los cereales ni la pizza ni la copa de vino y apenas si miramos la pantalla mientras le contamos al amigo o al padre o a la novia las desgracias personales de cada día. Que al fin y al cabo son las que preocupan a la gente.

Aun así, esta gran cantidad de reporteros en Haití, esta desmesurada atención mediática al terremoto, contrastan con el escaso interés que otro tipo de catástrofes generan en los medios de comunicación.

El International Rescue Committee (IRC) estimó en 2008 que unos 5,4 millones de personas habían muerto en la República Democrática del Congo como consecuencia de la guerra civil que se inició en 1998. A ese ritmo, y jugando con los números, unas 45.000 personas habrían muerto cada mes, lo que en tres meses daría más muertos que los de Haití. En teoría, la guerra terminó en 2003 pero el conflicto sigue vivo, sobre todo en la zona este del país, donde diferentes milicias luchan por el control de lucrativos recursos minerales. Pero más allá de la ocasional referencia, este conflicto no existe ni en televisión ni en los periódicos.

Precisamente esta semana, la organización Human Security Report Project ha publicado un informe argumentando que las cifras de muertos en los conflictos contemporáneos podría estar sobrevaloradas, y en particular dicen que los 5,4 millones de muertos en la RD del Congo habrían sido más bien 1,5 millones. Tras este anuncio, un interesante debate sobre cómo medir la cantidad de víctimas en un conflicto se ha iniciado en internet, aunque el método usado por el IRC y la famosa cifra de los 5,4 millones sigue siendo aceptada por la mayoría de expertos.

Pero precisamente este debate ya apunta a varias de las razones por las que apenas se oye hablar de la República Democrática del Congo en los medios de comunicación. El conflicto se inició hace 12 años y por tanto es aburrido y no llama la atención. Además, no sólo la cantidad de víctimas es difícil de cuantificar sino que se trata de números tan enormes y tan repetidos que prácticamente pierden su sentido (¿te imaginas que muriera todo la gente que vive en Madrid y Barcelona? Pues según el Instituto Nacional de Estadística, se trataría “tan sólo” de unos 4,8 millones de personas). El conflicto en la RD del Congo es muy complejo. Incluye una indeterminada cantidad de actores y es muy complicado señalar quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Su desarrollo es lento y no se vislumbra ningún desenlace. No es una historia “sexy” sino difícil de explicar y de entender. Y en internet muchos denuncian que algunos gobiernos occidentales y grandes multinacionales no quieren que se hable del tema porque se están beneficiando de la expoliación de los recursos minerales.

Ahora mismo Haití es todo lo contrario. La desgracia acaba de suceder y el culpable es un terremoto, una catástrofe natural y que por tanto podría afectarnos a todos. Evidentemente, eso no es cierto y, de todos modos, un terremoto no afecta por igual a ricos y a pobres (afortunadamente, también hay artículos que intentan explicar porqué Haití ya era un desastre antes del terremoto). Es una historia simple y que encaja perfectamente en el discurso mediático. Hay héroes (los equipos de rescate) y víctimas y no hay un villano malvado responsable del desastre, lo que ayuda al espectador a identificarse con las víctimas. Con el desarrollo actual de internet y la gran cantidad de canales de televisión y radio disponibles, hoy es posible y relativamente fácil asistir en directo a la catástrofe, vivirla desde la cocina o el salón como si fuera una película – con el añadido de que todo es real (es el sueño de los programas de ‘tele-realidad’: ¿estoy siendo demasiado cínico si me temo que en un futuro exista algo así como “El terremoto de los famosos”?).

El conflicto en la RD del Congo es el ejemplo más conocido y, a su modo, el más “sexy” de catástrofe no mediática, pero no es el único. En Kenia, al menos 30 personas han muerto y 40.000 han resultado desplazadas por recientes inundaciones. También aquí, aún quedan decenas de miles de personas viviendo en algo parecido a cochambrosas tiendas de campaña tras ser desplazadas por la violencia post electoral de hace dos años (esto genera tan poca atención que no he encontrado ningún enlace reciente sobre la cuestión – pero yo mismo puedo atestiguarlo porque estuve en dos de estos campos en diciembre). En Etiopía, y según la Famine Early Warning Systems Network, hasta 6,2 millones de personas necesitan de ayuda humanitaria para poder comer. Por no hablar de Sudán, donde el año pasado la ONU calculaba en 300.000 los muertos y en 2,2 millones los desplazados dede que la guerra en Darfur se reactivó en 2003. O de Somalia, donde sólo en las dos primeras semanas de 2010 al menos 138 personas murieron y 63.000 resultaron desplazadas por el enfrentamiento entre el gobierno ‘oficial’ y las facciones islamistas enfrentadas a él. Según la ONU, en Somalia ahora hay alrededor de 1,5 millones de personas desplazadas y 3,6 millones necesitan ayuda humanitaria para poder comer. Somalia tiene una población total de 9,1 millones de personas (la proporción es como si casi 15 millones de personas en España no tuvieran qué comer). Pero, hey, Somalia sí que aparece en las noticias a menudo, ¿verdad? Lástima que para ello sea necesario que aparezca la palabra “piratas“.

Pero si hoy le pegas una patada a una piedra, te saldrán varios periodistas deseando volar a Haití. Muchos de ellos, quizá, porque se ven también en ese jugoso papel de héroe. Este deseo y el afán de muchos medios de comunicación de tener a alguien en la escena, o a cuanta más gente mejor, da lugar a situaciones como ésta:

¿Puede un periodista ponerse a llorar cagado de miedo nada más poner un pie en Puerto Príncipe al verse rodeado de negros? Sí.

Y es que, claro, como cuenta Jacobo García, hay periodistas y periodistas, como ocurre en cualquier otro oficio. En realidad, es comprensible el interés de tanto periodista y de todo medio de comunicación de estar en Haití, de ser testigo en primera persona, de vivir y ser -precisamente- parte de la historia. Es comprensible porque es humano.

Como también es comprensible que, en unas semanas, ningún periodista querrá estar en Haití, nadie hablará ya del terremoto y la verdadera magnitud de la catástrofe sólo la entenderán la gente de Haití y los pocos equipos de reconstrucción que se tengan que quedar allí. Y mientras tanto, el mundo estará atento a cualquier otro desastre o a la última declaración de Obama o al supuesto iSlate que Apple quizá haga público en unos días. En fin, pues sí, es comprensible porque las personas estamos hechas para prestar atención a lo espectacular y para aburrirnos pronto de cualquier cosa.

Pero ahora mismo, Haití es la noticia de moda. Así, por ejemplo, El País tiene a cuatro reporteros en Haití. Y sin embargo no tiene a ningún corresponsal en toda el África subsahariana y, lógicamente, ni siquiera tiene una sub sección sobre África en su sección de Internacional. Y esto a pesar de haber rebautizado su marca como “El periódico global en español”. Esto no es un ataque contra El País, que, con todos sus defectos, a mí me parece un buen periódico, pero su caso sí me ha parecido el más llamativo. De hecho, yo sólo sé de nueve periodistas pertenecientes a medios españoles en toda el África subsahariana. Habrá alguno más, supongo, espero, y también habrá periodistas que trabajen por su cuenta desde aquí y colaboren de vez en cuando con medios españoles, pero me sorprendería que la cantidad llegara a 20. Y esto para cubrir un continente más grande que Europa, con mucha más población (más de 800 millones de personas frente a cerca de 500), seguramente más diverso lingüística y culturalmente y que contiene a la gran mayoría de los países más pobres del mundo (curiosamente, Haití es el único país de América que también aparece en esta lista). Además, esta pobreza es una consecuencia más o menos directa del pasado colonial africano, cuando las potencias europeas explotaron el continente principalmente en su propio provecho.

Aquí hay muchísimas historias para contar pero África no interesa, no es “sexy”, se ha convertido en algo aburrido, en una tragedia demasiado larga, repetitiva y cansina, en la que ya las buenas noticias tampoco salen a la luz. Además, las historias en África son complicadas y ni a los medios les apetece trabajar en ellas ni al público le apetece leer sobre el tema. Eso sí, qué fotogénicos son los niños negritos con sus ojos y sus sonrisas enormes a pesar de todo. Estas fotos sí que les encantan a la gente de los países ricos.

“Y qué, ¿qué quieres decir con este texto, que además es demasiado largo?”

Pues poca cosa, en realidad, no hay ningún mensaje ni ninguna moraleja ni nada que leer entre líneas: simplemente me apetecía quejarme. Es normal, es comprensible, es humano que a la gente le dén igual las tragedias africanas y, en el fondo, tampoco le importe mucho la catástrofe en Haití. A todos lo único que en verdad nos preocupa son nuestros propios problemas y de ellos hablamos cuando nos quejamos. Pues eso.

Y mientras tanto en el este de África – 20/01/10

Hoy se cumple un año de la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos. Y el partido demócrata lo ha celebrado perdiendo en el Senado un escaño clave por el Estado de Massachussetts. Esto significa que el partido de Obama ya no tiene mayoría en el Senado y tendrá mucho más difícil aprobar su controvertida reforma del sistema sanitario. En Nigeria, enfrentamientos entre cristianos y musulmanes han dejado más de 200 muertos. Y el lunes, un ataque talibán en el centro de Kabul dejó 12 muertos y al menos 71 heridos.

Y mientras tanto, en el este de África…

En lo que va de año y hasta el lunes pasado, en Somalia habían muerto más 138 personas y unas 63.000 han resultado desplazadas por enfrentamientos entre el gobierno federal de transición y facciones islamistas rebeldes. El gobierno somalí de transición está apoyado por Estados Unidos, Europa, la ONU y demás pero en la práctica sólo controla una pequeña parte de la capital, Mogadiscio. El resto del país está controlado por grupos rebeldes, principalmente al Shabaab y Hizbul Islam.

El último episodio de violencia en Somalia ha tenido como protagonistas a los famosos piratas. El lunes, dos grupos de piratas se enfrentaron por el rescate del petrolero griego Maran Centaurus, que podría haber llegado a los 7 millones de dólares (algo menos de 5 millones de euros) y que es el mayor rescate jamás pagado a piratas somalíes. El grupo de piratas a bordo del barco se vio atacado por un grupo rival en varias lanchas y se produjo una situación curiosa cuando los piratas a bordo del Maran Centaurus pidieron ayuda por radio a los barcos armados europeos que patrullaban cerca de allí. Dos o tres helicópteros (según fuentes) acudieron entonces, espantaron a los piratas que estaban atacando el petrolero en lanchas y garantizaron así que los piratas a bordo del Maran Centaurus pudieran recibir el dinero del rescate tranquilamente (al parecer, lanzado desde una avioneta). Pero la cosa no quedó ahí. Tras recibir el rescate, y muy contentos, los piratas dieron dinero a la tripulación, unos 500.000 dólares (350.000 euros, que no está nada mal) según la organización ecologista Ecoterra, que también se dedica a vigilar la piratería y sabe bastante de estas cosas. Esto enfadó aun más a los otros piratas, los que querían parte del rescate y habían atacado el petrolero con sus lanchas. Así que, cuando ya todos los piratas y el dinero del rescate estaban de vuelta, hubo varios enfrentamientos en Harardhere, una pequeña ciudad somalí que se ha convertido en la base pirata. Al menos 5 personas han muerto y 12 han resultado heridas durante esas peleas, que probablemente continuarán hoy.

En Nairobi, la policía ha detenido a unas 300 personas, la mayoría de origen somalí, tras la violenta manifestación del viernes pasado en defensa del clérigo jamaicano musulmán Abdullah al Faisal. La policía especial y la antiterrorista han hecho varias redadas desde el domingo por la noche en el barrio de Eastleigh, conocido como “la pequeña Mogadiscio” por la gran cantidad de inmigrantes somalíes que viven en él. Al parecer, entre los detenidos había 12 diputados del parlamento somalí, que habrían sido liberados más tarde. El portavoz de la policía no me pudo confirmar este dato pero se empezó a reír y dijo: “Si es verdad, ¿qué hacían aquí 12 diputados somalíes? ¿Por qué no estaban en Mogadiscio en el parlamento?”. El gobierno somalí envió al keniano una carta oficial de protesta por la detención de sus diputados. En principio, al Faisal ha sido citado mañana para una vista judicial. El gobierno de Kenia dice que ya han encontrado los medios para deportarle y que lo harán en cuanto puedan. Jóvenes musulmanes han convocado otra manifestación en apoyo del clérigo jamaicano para este viernes, aunque esta vez en Mombasa.

Todo, de nuevo, ‘buenas’ noticias. Pero esto es lo que hay.

Y mientras tanto en el este de África – 15/01/10

Hoy tiene que ser muy rápidamente. Haití sigue ocupando todas las portadas con titulares al cual más espectacular, y también hoy el banco estadounidense JP Morgan Chase ha anunciado que en 2009 tuvo unos beneficios de 11.728 millones de dólares, más del doble que en 2008. ¿Quién habló de crisis financiera?

Y mientras tanto, en el este de África…

En Nairobi, la policía esta tarde ha dispersado a tiros y con gas lacrimógeno una manifestación en favor del clérigo musulmán Abudllah al-Faisal. La BBC cita al Kenyatta Hospital y dice que un manifestante ha muerto por disparos de la policía y que otros siete están ingresados por herida de bala, aunque sus vidas no corren peligro. Yo también he llamado al hospital pero conmigo no han querido hablar (quizá si les hubiese dicho que en el pasado trabajé en la BBC, mmm…) y me han colgado cinco veces llamando a los cuatro números de teléfono del hospital. El portavoz de la policía tampoco estaba disponible para hacer comentarios (ni siquiera para la BBC). El Daily Nation también habla de un muerto pero de cuatro heridos (uno de los cuales sería un policía), aunque no cita fuentes ni menciona que haya sido por disparos. Y AP habla de dos muertos, citando a un conductor de ambulancias y a uno de sus reporteros, que habría visto otro cadáver. El caso. El Foro Musulmán de Derechos Humanos de Kenia había convocado la manifestación con la idea de entregar una petición de liberación de al-Faisal al ministro de Inmigración, Otieno Kajwang, y al primer ministro, Raila Odinga. De hecho, el jamaicano Al-Faisal está protagonizando una historia un tanto esperpéntica. Entró en Kenia el 24 de diciembre, fue detenido el 1 de enero porque su nombre está en una lista internacional de sospechosos de terrorismo y desde ese mismo idea el gobierno keniano ha estado intentando deportarlo. El problema es que ningún país quiere que al-Faisal cruce sus fronteras, ni siquiera con visado de turista. El día 7 Kenia lo envió a Gambia, desde donde volaría a Jamaica, pero mientras al-Faisal hacía escala en Nigeria Gambia dijo que ellos no habían aceptado recibirle, así que Nigeria lo devolvió a Kenia, adonde llegó el día 10. Y desde entonces sigue detenido, oficialmente sin cargos y sin haber podido hablar con un abogado hasta su vuelta a Kenia el día 10. Ahora mismo sigue detenido en el aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi, donde el gobierno espera poder meterlo en cualquier avión cuanto antes. Al-Faisal ya cumplió condena en el Reino Unido por “incitar al odio contra judíos, hindúes y occidentales”, se dice que al menos uno de los autores de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres era seguidor de sus sermones y, en general, se le acusa de ser extremista y radical. Pero también es verdad que el hombre ya cumplió su condena y que ahora mismo ningún país tiene cargos contra él.

En fin, sigo.

Según la Cruz Roja, en Kenia son ya 38 los muertos y más de 40.000 los desplazados por las lluvias e inundaciones desde diciembre. El total de afectados sería de unos 70.000 y la Cruz Roja predice que van a llegar a ser 150.000. Además, se han perdido cosechas y han muerto miles de cabezas de ganado. Aunque también se habla de que las lluvias podrían ayudar a la próxima cosecha de café y té, dos de las principales exportaciones de Kenia. El portavoz de la Cruz Roja keniana ha dicho que entre el gobierno y ellos no han podido atender ni a la mitad de las víctimas y que, aunque saben que ahora toda la atención está en Haití, van a hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga porque Kenia no tiene recursos para manejar esta situación.

El ejército ugandés se ha incautado de cerca de 1.000 cabezas de ganado de pastores kenianos para forzar a sus dueños a que entreguen las armas que hay en muchas de estas comunidades. La semana pasada, en una de estas operaciones se produjo un tiroteo en el que murieron 8 soldados y 6 pastores. Los pastores se habían establecido en Uganda, justo al otro lado de la frontera con Kenia, en busca de pastos para el ganado. La sequía está obligando a los pastores a competir por recursos cada vez más escasos y ha habido enfrentamientos armados entre diferentes comunidades. En diciembre, un estudio de la Universidad de Arizona alertó de que hasta un 95 por cien de los hogares en el norte de Kenia poseía al menos un arma, normalmente un AK-47 u otro rifle similar, y que se había creado un “vibrante mercado ilegal de armas en la región”. Según este estudio, las armas provendrían de los vecinos Uganda, Sudán, Etiopía y sobre todo Somalia, así como de oficiales kenianos corruptos. Las armas se pueden pagar con dinero o con ganado.

También en Uganda, oficiales dijeron ayer que el país se ha quedado sin reservas de sangre y que los hospitales están en una situación crítica. Atribuyeron la escasez al aumento de casos de malaria durante diciembre, que dicen prácticamente llega a niveles de epidemia.

La verdad, no sé porqué la gente se queja de que los periodistas sólo damos malas noticias…

Y mucho más pero no suficiente tiempo. Por no hablar de mi conexión a internet… En los próximos días seguiré contando cosas.

Y mientras tanto en el este de África – 13/01/10

Ayer, un terremoto de 7 grados en la escala de Richter sacudió Haití y ha causado enormes destrozos en el que es el país más pobre de América. Según la Cruz Roja, hasta 3 millones de personas podrían verse afectadas. Google ha anunciado que va a dejar de censurar los resultados de sus búsquedas en China (¿por qué aceptó esta censura en un principio?) después de descubrir ataques cibernéticos contra cuentas de Gmail de activistas chinos de derechos humanos. Según la ONU, 2.412 civiles murieron en Afganistán durante 2009, la cifra más alta desde el inicio del conflicto en 2001 con la invasión estadounidense.

Y mientras tanto, en el este de África:

- El clérigo musulmán Abudllah al-Faisal seguirá por ahora en prisión en Kenia. Al-Faisal, de nacionalidad jamaicana, entró en Kenia el 24 de diciembre, fue detenido en Mombasa el 1 de enero y de inmediato se inició su proceso de extradición. Pero hasta el día 7 no pudieron deportarlo porque ningún país quería acoger a al-Faisal en su territorio. El clérigo fue enviado, vía Nigeria, a Gambia, desde donde continuaría su viaje a Jamaica. Pero en Nigeria no se le permitió embarcar y el día 11 se le envió de vuelta a Kenia, donde aún sigue encarcelado. Al-Faisal cumplió condena en el Reino Unido por “incitar al odio contra los judíos, hindúes y occidentales”. Actualmente ni Kenia ni ningún otro país tienen cargos contra al-Faisal, y el gobierno keniano le detuvo como “inmigrante no deseado” porque supuestamente su nombre aparece en una lista internacional de sospechosos de terrorismo. Hasta que fue devuelto a Kenia el 11 de enero, al-Faisal no había podido hablar con un abogado.

- En Uganda se sigue discutiendo sobre un proyecto de ley que criminalizaría la homosexualidad y podría conllevar penas de muerte para los gays. En general, la homosexualidad no está muy bien vista en el África subsahariana.

- Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha pedido a la ONU que investigue la situación de los periodistas detenidos por el gobierno en Eritrea. Según RSF, 26 periodistas y dos trabajadores de medios de comunicación están actualmente encarcelados en Eritrea y cuatro habrían muerto en prisión desde 2005. Eritrea es el país que ocupa el último lugar en el ranking de libertad de expresión de RSF. En 2001, el gobierno eritreo “suspendió” las actividades de todos los medios de comunicación privados del país y detuvo y encarceló alrededor de 15 periodistas y otras personas opuestas al régimen de Issaías Afewerki.

Hace unas semanas, durante un torneo regional en Kenia, 12 jugadores de la selección eritrea de fútbol se escaparon de la concentración y pidieron asilo en Kenia.

- Etiopía y China han firmado un acuerdo comercial que dará a los productos etíopes acceso preferencial al mercado chino. La semana pasada, China ofreció una ayuda de 5 millones de euros a Kenia y se comprometió a financiar diversos proyectos. Estos acuerdos son el resultado de una estrategia general china de incrementar sus lazos comerciales con el África subsahariana.