Monthly Archives: January 2011

¿Van a llegar las revueltas del mundo árabe a Sudán (del norte)?

La gran historia estos días en los medios de comunicación son las revueltas populares en Túnez y Egipto, que además parecen estar extendiéndose a Jordania, Siria, Arabia Saudí y Yemen. En español, y además del buen trabajo que están haciendo los corresponsales en el terreno, hay que leer a Íñigo Sáenz de Ugarte si se quiere entender el tema.

Imagen de convocatoria de la protesta

Imagen de convocatoria de la protesta

Mientras tanto, los periodistas en el África subsahariana nos comemos las uñas y nos morimos de envidia por no estar al otro lado del desierto cubriendo las revueltas.

La situación en el este de África -la zona que yo conozco- es diferente y no creo que por aquí vayamos a ver rebeliones similares durante bastante tiempo. Aunque puede que me equivoque y ojalá sea así si la gente de Kenia, Uganda, Etiopía o cualquiera de estos países es capaz de rebelarse contra sus gobiernos, que por lo general se aprovechan de ellos tanto o más como los regímenes árabes del norte de África y Oriente Medio hacen con sus poblaciones.

Y, de hecho, puede que las revueltas se estén acercando al África subsahariana. Quizá Sudán (del norte) sea el próximo escenario de una rebelión popular contra un régime abusivo:

Jóvenes sudaneses han convocado una manifestación masiva este domingo (mañana), inspirados por los miles de manifestantes que han desafiado a las autoridades en Túnez y Egipto para pedir a sus líderes que se vayan.

Un email que apareció el viernes, y que Sudan Tribune ha parafraseado debido a sus errores ortográficos, convocaba manifestaciones masivas en Jartum el domingo diciendo que es “el momento apropiado para alzarse contra la opresión y la desesperanza”.

“Todo el mundo podría hacer algo positivo”, decía el email, “debemos alzarnos y dejar de lado la pasividad… Tenemos que hacer esto, para que nuestros hijos vivan con dignidad… para que podamos vivir la vida que todo humano se merece”.

“Si los egipcios pueden romper la barrera del miedo… nosotros también podemos. ¡¡¡QUÉ ESTAMOS ESPERANDO!!!”

El email, también publicado en internet, también recordaba que anteriores gobiernos sudaneses fueron derrocados por revueltas populares.

En 1964, la Revolución de Octubre supuso el final del régimen militar del general Abboud y en 1985 cuando Jaafar Nimeiri fue depuesto por el ejército tras otra revuelta popular.

El email decía que el lugar y la hora de la manifestación sería anunciada en facebook y animaba a la gente a “enviarlo a tus contactos telefónicos..a imprimirlo y dárselo a tus vecinos.. en el transporte (público) y en las calles …tráete a gente de otros sectores.. profesiones.. médicos.. trabajadores .. inicia la hoguera”.

Durante los últimos tres días, tinyurl.com, una página web que reduce direcciones web para que quepan en los 140 caracteres permitidos en la herramienta social Twitter, ha sido bloqueada por la Organización Sudanesa Nacional de las Telecomunicaciones. Comparado con Facebook, Twitter no es tan popular en Sudán y no está claro porqué el sitio ha sido bloqueado o si esto está relacionado con los hechos en Túnez y Egipto.

Los organizadores también han proporcionado instrucciones sobre cómo reaccionar ante gas lacrimógeno si es utilizado por las fuerzas de seguridad.

Como en las protestas en Túnez y Egipto, los organizadores de las manifestaciones planeadas para el domingo se presentan como no apoyados por ningún partido político sino más bien una movilización de gente con las mismas quejas a través del boca a boca, teléfonos móviles y redes sociales.

Las exigencias de las manifestaciones propuestas en Jartum reflejan las de otros sitios, ya que piden que se tomen acciones para mediar con el desempleo, los aumentos en los precios, la falta de democracia y la aparente insatisfacción con el largo mandato del presidente Omar Hassan Al-Bashir, quien lleva en el poder desde un golpe de Estado en 1989.

Sin embargo, la situación en Sudan es diferente de las tensiones en la región, ya que los hechos en el norte de África llegan en un momento que ya es de por sí política y extremadamente sensible para el gobierno de Sudán del norte. Además del incremento de los precios, empeorado por la escasez de reservas de divisas extranjeras y una disminución del valor de la libra sudanesa, el norte está a punto de perder la región rica en petróleo del sur de Sudán a través de un referéndum que tuvo lugar recientemente.

El referéndum de independencia formaba parte del acuerdo de paz que en 2005 puso fin a una guerra entre norte y sur que se había iniciado en 1983. El conflicto se había iniciado ya un año antes de la independencia de Sudán del Reino Unido y Egipto en 1956. En 1972 se firmó la paz pero la tensión se mantuvo hasta que la guerra abierta volvió a estallar en 1983. Aunque la historia es mucho más compleja, el norte, que es mayoritariamente musulmán y cuya población es más árabe y similar a la del norte de África, quería mantener el control sobre el sur, de población más negra africana y con creencias tradicionales mezcladas con cristianismo. Además, el sur es rico en recursos petrolíferos y cuenta con tierras muy fértiles.

Imagen de convocatoria de la protesta

Imagen de convocatoria de la protesta

Los resultados del referéndum, cuya votación duró del 9 al 15 de enero, se esperan para el 6 de febrero, si no hay quejas ni recursos en contra, o para el 14 si hay que revisarlos. Pero, de momento y con casi todas las papeletas contadas, el voto por la separación obtiene cerca del 99 por cien. Si no hay problemas o extrañas sorpresas de última hora, Sudán del sur declarará oficialmente su independencia el próximo 9 de julio.

En la página en Facebook de la manifestación (en árabe), se han apuntado de momento 9.880 personas como asistentes a las protestas (hace un rato eran 9.500 y pico). Una nota en inglés, publicada hace unas tres horas, dice lo siguiente:

La gente de Sudán no va a permanecer en silencio. Ya es hora de que exijamos nuestros derechos y tomemos lo que es nuestro en una manifestación pacífica que no incluya ningún acto de sabotaje. Nos vamos a manifestar contra el aumento de los precios, la corrupción, el desempleo y todas las prácticas falsas del gobierno, como la violencia contra las mujeres y el darles latigazos de una forma que va contra todas las leyes de la religión y la humanidad y la violación de los derechos de las minorías.

Ya es hora de que usemos la voz que dios nos ha dado para manifestarnos contra un gobierno injusto al que no le importa sacrificar a su gente y a su tierra para mantenerse en el poder.

Ya es hora de que enseñemos de qué estamos hechos realmente, ya es hora de que recuperemos nuestro honor perdido, ya es hora de que luchemos por los derechos que dios nos ha dado.

Nuestros hermanos en Túnez lo han hecho y también nuestros hermanos en Egipto.

Ahora es nuestro momento.

En Sudán, como en muchos otros países, los alimentos básicos se han encarecido, las cifras de desempleo son muy elevadas, los jóvenes no tienen expectativas de futuro y el gobierno es uno de los más corruptos del mundo, según Transparencia Internacional.

Imagen de convocatoria de la protesta

Imagen de convocatoria de la protesta

En definitiva, en Sudán (del norte), como en otros países, se dan los ingredientes adecuados para una revuelta popular. Si se añade la capacidad de las redes sociales y de los teléfonos móviles para movilizar a la gente y se le pone el puntito extra de ver en Al Jazeera cómo en otros países las revueltas están teniendo un cierto éxito, sólo falta que prenda la chispa para que se inice la rebelión.

Pero también es cierto que Sudán, incluido el norte, es un país diferente y con una situación diferente a las de Túnez, Egipto o los otros países árabes.

La historia seguirá mañana y, aunque me sorprendería, ya veremos si Jartum y Sudán sirven de puerta de entrada para que las protestas se extiendan al África subsahariana.

‘Feliz’ cumpleaños, Somalia

El puerto viejo de Mogadiscio

El puerto viejo de Mogadiscio

Hoy hace 20 años que cayó Siad Barré en Somalia. Desde entonces, el país ha vivido en una situación de guerra prácticamente constante y no ha tenido un gobierno o un Estado reconocible. El resultado: un conflicto interminable y sin solución a la vista, una catástrofe humanitaria y el lugar al que todos los periodistas del este de África queremos ir.

En 1960, las colonias somalíes de Italia y Reino Unido formaron lo que hoy es Somalia. Mogadiscio había sido la capital de la colonia italiana y se convirtió en la capital de la Somalia. Entonces era una coqueta ciudad a la que acudían turistas y dignatarios para disfrutar de su costa. En octubre de 1969, el presidente Abdirashid Ali Shermarke fue asesinado por uno de sus guardaespaldas y el día después de su funeral el ejército dio un golpe de Estado bajo el mando de Siad Barré.

Barré y su nuevo gobierno impusieron un régimen que mezclaba islam y nacionalismo somalí con un socialismo que se fue acentuando en los siguientes años. En 1977, Somalia invadió e intentó anexionarse la región etíope del Ogadén, pero fue expulsada al año siguiente por el ejército de Etiopía, que contaba con apoyo soviético.

Un tanque junto al K4 en Mogadiscio

Un tanque junto al K4 en Mogadiscio

Durante los años 80 y con la Guerra Fría acercándose a su fin, la importancia estratégica de Somalia disminuyó, el régimen se fue endureciendo y la situación en el país fue empeorando.

Finalmente, el 26 de enero de 1991, una serie de facciones opuestas al gobierno, apoyadas por Etiopía y lideradas por Mohamed Farrah Aidid tomaron el control de Mogadiscio y expulsaron a Barré del poder. La antigua parte británica de Somalia declaró entonces su independencia y es lo que hoy se conoce como Somalilandia, que internacionalmente no ha sido reconocida como independiente.

En 1991, Aidid y otros líderes de la rebelión no pudieron ponerse de acuerdo para formar un gobierno estable y Barré siguio luchando desde el sur durante unos meses. En la práctica, la situación era de guerra civil entre diferentes clanes, facciones y señores de la guerra que luchaban por el poder y el control de los escasos recursos.

En 1992, la ONU envió una misión de paz que mejoró algo la situación, pero en junio del año siguiente Aidid atacó las tropas de la ONU y en octubre tuvo lugar la “Batalla de Mogadiscio” en la que dos helicópteros Black Hawk fueron derribados por los somalíes. En 1995, las tropas de la ONU y de Estados Unidos se retiraron de Somalia.

Siguieron años de caos. En 2004, se creó en Kenia el Gobierno Federal de Transición de Somalia (TFG, en inglés) y reclamó ser la autoridad legítima del país. Pero en Somalia el conflicto continuaba, hasta que en junio de 2006 la Unión de Tribunales Islámicos (ICU, en inglés) tomó Mogadiscio y alcanzó el poder. Entonces, tropas etíopes apoyadas por Estados Unidos e ‘invitadas’ por el TFG invadieron Somalia y tomaron Mogadiscio en diciembre de ese año. La ICU se disolvió y siguió una guerra de guerrilla contra las tropas etíopes, que acabaron retirándose del país en 2009. Desde febrero de 2007, la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM, en inglés) se había unido a la fiesta y estaba presente en el país para defender al TFG de las milicias rebeldes.

Una calle de Mogadiscio

Una calle de Mogadiscio

De los restos de la ICU se consolidaron grupos radicales como Al Shabab y Hizbul Islam, que desde entonces siguen combatiendo a las tropas de AMISOM y al TFG, que es en teoría el gobierno ‘oficial’ de Somalia pero que sólo controla unas pocas áreas de Mogadiscio. A día de hoy, Al Shabab controla gran parte del centro y sur de Somalia. En el norte, las regiones de Puntlandia y, sobre todo, Somalilandia, son más estables y están más desarrolladas que el resto del país.

Y ya desde los inicios de los 90 empezaron a ser cada vez más comunes los ataques de piratas somalíes en las aguas del golfo de Adén.

Se cuenta pronto desde un blog pero son 20 años de conflicto casi continuo que han dejado Somalia destrozada y a su población prácticamente abandonada a su suerte. Y lo malo es que todo parece indicar que el país va a ‘cumplir muchos más’.

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Mis artículos desde Mogadiscio:

Mis fotos de Mogadiscio en Flickr.

Posts sobre Somalia en este blog.

Y algunos antiguos enlaces en español:

La República de Sudán del Sur

Finalmente, el nombre del nuevo país será República de Sudán del Sur, según dijo el ministro de Información al New York Times el pasado domingo.

Aunque el nombre aún no es oficial, los miembros de un comité directivo sobre el gobierno posterior a la independencia dijeron que la decisión, tomada la semana pasada, podría ser anunciada tan pronto como el 14 de febrero, cuando los resultados sobre el histórico referéndum de este mes se harán públicos.

“La mayoría prefiere Sudán del Sur”, dijo Benjamin Marial, el ministro de Información para el gobierno del sur y miembro del comité directivo, que está trabajando sobre el nombre del país entre otras cuestiones.

“Ha habido Corea del Sur, Corea del Norte, Vietnam del Sur, Vietnam del Norte”, dijo Marial. “Sudán del Sur y Sudán del Norte”.

“Es lo más fácil por el momento; ya hay muchas cosas con ese nombre”, dijo, refiriéndose a los numerosos ministerios y agencias que ya usan el nombre. “Hace fácil transformar el gobierno”.

“Aún quedan muchas cosas por cambiar”, dijo Marial. “Pero en el caso de que la gente de Sudán del Sur quieran en el futuro un nuevo nombre, tendrán esa oportunidad“.

El tema es que no creo que el norte de Sudán cambie su nombre oficial, que es el de República de Sudán, por lo que podríamos acabar con Sudán a secas y Sudán del Sur. Otra cosa es cómo la prensa y la gente en general se referirán al norte. Durante estas semanas, la mayoría de los periodistas hemos escrito “el norte de Sudán” y en inglés “North Sudan” y “Northern Sudan”.

Mujeres ondean la bandera de Sudán del Sur en Juba

Mujeres ondean la bandera de Sudán del Sur en Juba

Por lo que la gente del sur me comentó, otros nombres que se barajaban para el que será un nuevo país eran República del Nilo (Nile Republic), Nuevo Sudán (New Sudan) y Jawama. Este nombre está formado con las primeras letras de las tres principales ciudades de la región: Juba, Wau y Malakal.

Al principio, yo pensé que la gente del sur querría un nombre que no contuviera la palabra “Sudán”, para así poder empezar ‘de cero’ y poder desligarse de la historia y la mala prensa que ‘Sudán’ tienen para mucha gente. Pero no. Casi la totalidad de sur sudaneses a los que pregunté me dijeron que para ellos estaba bien “Sudán del Sur”. Y el 9 de enero, el día que se inició la votación, mientras estaba sentado junto a la tumba de John Garang, el héroe de la guerra contra el norte y el primer presidente del sur, un hombre que también estaba allí sentado me explicó la razón:

“Quiero que se llame Sudán del Sur, o algo diferente pero que tenga la palabra ‘Sudán’, porque somos sudaneses, esto también es Sudán y no queremos renunciar a lo que somos ni dejar que los árabes del norte se lo queden para ellos solos, sería como si nos robaran la dignidad“.

Ahora mismo, según la página web oficial y cuando ya casi se han contado todas las papeletas, el 98,8 por cien de los votantes eligieron la separación, la independencia.

Si te interesa el tema, puedes leer la serie de reportajes que hicimos desde Sudán del Sur en Periodismo Humano.

La ley ‘seca’ resucita en Kenia

Un juez keniano confirmó ayer la ley que sólo permite beber alcohol dentro de un horario establecido: entre 5 de la tarde y 11 de la noche entre semana y entre 2 de la tarde y 11 de la noche los fines de semana. Por ejemplo, entre semana no puedes tomarte una cerveza o una copa de vino con la comida (a no ser que comas más tarde de las 5). Y un sábado por la noche, el último cubata o la última cerveza que te puedes tomar en un bar ha de ser antes de las 11. Las penas para quien bebe fuera de horas son 30.000 chelines kenianos de multa (unos 275 euros) o hasta seis meses de cárcel.

Tusker

Cerveza Tusker, más representativa de Kenia que la bandera del país

La ley fue aprobada el pasado 22 de noviembre y publicada oficialmente el 17 de diciembre y pronto resultó en cientos de personas multadas e incluso en algunas penas de prisión. Una asociación de hosteleros la recurrió y un juez del tribuna supremo suspendió la norma el 14 de enero. Hasta ayer, cuando otro juez de la misma corte, Daniel Musinga, la confirmó. Algo me dice que este Musinga no está interesado en hacer nuevos amigos.

La ley también endurece las penas para otros delitos relacionados con el alcohol. Para los que adulteren y vendan licores caseros, que pueden causar ceguera o hasta la muerte y se suelen consumir en los barrios más pobres, la pena asciende a una multa de 10 millones de chelines (unos 90.000 euros) o 10 años de cárcel. Además, también prohibe la venta y el consumo de alcohol a menos de 300 metros de una escuela.

Pero la norma va más allá incluso dentro del horario permitido. Si un cliente está borracho, pide otra copa y el barman se la sirve, el cliente podría ser multado con 5.000 chelines (45 euros) y el dueño del bar con 100.000 chelines (900 euros). Si un hombre o una mujer están en un bar con sus hijos menores de edad, pueden ser arrestados y condenados a pagar una multa de hasta 150.000 chelines (unos 1.350 euros). Si en un bar sirven alcohol a un menor de 18 años, la multa puede ascender a 2 millones de chelines (algo más de 18.000 euros). Y si un bar sirve alcohol fuera del horario permitido, las autoridades pueden cerrar el negocio (aunque no he podido encontrar a cuánto ascendería la multa).

Casi nada.

Tal y como parece, se trata de una ley que busca regular, forzar, la conducta de los ciudadanos. En su fallo, el juez Musinga señaló:

Si no hubiera leyes que regulan, lo que habría sería un caos total. Esta ley pretende asegurar la salud y el bienestar de los consumidores controlando los excesos en el consumo, la producción y la venta de alcohol.

El desarrollo económico de un país es muy importante y no se puede conseguir si su mano de obra se pasa las horas bebiendo.

Se ha estipulado este horario para evitar que la mano de obra beba durante su horario laboral. Se trata de un asunto de interés público y es por el bien de todos que la ley se mantiene en vigor.

La casi totalidad de los hosteleros se quejan ya de pérdidas millonarias y la industria turística advierte que la nueva ley podría tener consecuencias muy negativas. En Kenia, el turismo supone el 11 por cien del PIB y se trata de la segunda mayor industria del país tras la agricultura.

Además, y lo que es peor, Nairobi cuenta con una gran presencia de tres tipos de personas muy dadas a la bebida: gente de la ONU, gente de ONGs y, sobre todo, periodistas internacionales. “Oh dios mío”, es todo lo que me pudo responder una compañera periodista cuando le comenté la noticia. “Es terrible, qué vamos a hacer…”, me comentó un cámara. Y la cuestión es que muchos periodistas argumentarán, y con gran parte de razón, que el beber antes, durante y tras la jornada laboral es una necesidad sin la cual, simplemente, no se puede ejercer. O mejor: que forma parte del trabajo del periodista. Parece que el parlamento y el tribunal supremo kenianos no han querido tener nuestro bienestar en cuenta y ya veremos si esta ley no tiene consecuencias importantes, como que la ONU y las ONGs internacionales desplacen sus oficinas en Kenia a Uganda o Tanzania, o como que ser periodista en Nairobi se convierta en un trabajo de verdad y, por tanto, en algo aburrido.

Un poco más en serio, esta ley tampoco deja contentos a la mayoría de los ciudadanos de a pie. Para muestra y algo de sentido común, dos comentarios en la web de la noticia en la emisora de radio keniana Capital FM:

Creo que con todos los problemas que tenemos como país, legislar demasiado sobre los asuntos personales de la gente y usar demasiados recursos en estos temas en lugar de tratar las cuestiones verdaderamente importantes para la gente común, como el hambre, la corrupción, las ejecuciones extrajudiciales, el paro, etc, muestra un parlamento que ha perdido el contacto con la gente a la que se supone que representa.

Los enlaces son míos. Y:

Gente, Mututho [el diputado que impulsó la ley] lo ha hecho fácil… 1) Los ricos que puedan permitirse ir a clubes sólo para miembros y a grandes hoteles podrán beber cuando quieran. 2) Los que no sean muy pobres podrán beber sólo durante el horario establecido. 3) La gente nocturna no beberá. 4) Los más pobres seguirán bebiendo durante todo el día en los antros que sirven alcohol casero. En todas las partes de Kenia la gente bebe, trabaja y procrea. ¿Por qué son sólo los hombres de Murang’a y Naivasha [dos ciudades cercanas a Nairobi] los que beben y no trabajan ni procrean? No es por el alcohol. Enteraos de la verdadera razón. Kenia es para los ricos.

Amén.

El final de la cuenta atrás

El final de la cuenta atrás

El final de la cuenta atrás

Quedan muy pocos días para el inicio del referéndum de independencia en sur Sudán. La votación tendrá lugar desde el domingo 9 al sábado 15 de enero.

La excitación en Juba es palpable, pero los más excitados no son los propios sursudaneses, sino nosotros, los periodistas y demás acoplados de turno.

Más y más periodistas han empezado a llegar a Juba, desde Kenia, desde Uganda y desde otros lugares en Asia, Europa y América.

Dicen que Al Jazeera English ha reservado dos plantas de Logali House, el hotel más pijo y caro de Juba. Y ahí están, con una enorme cobertura y emitiendo en vivo desde Juba, todo un lujo en una ciudad en la que conectarse a internet puede a veces llegar a ser una aventura.

Pero para los ciudadanos de Sudán del sur las cosas siguen igual. En la calle, la gente ve el referéndum como un mero trámite. La última encuesta dice que un 97 por cien votarán por la separación y nadie se plantea que pueda pasar otra cosa, aunque los periodistas tengamos que seguir usando el condicional o diciendo que los expertos y las encuestas apuntan a una victoria de la separación por un gran margen.

La mayoría de sursudaneses corrientes con los que he hablado dicen que tras el referéndum todo será mejor. Y, de hecho, se refieren al mismo día 9, al inicio del referéndum. Al momento en el que el famoso reloj con la cuenta atrás llegará a 0.

'Símbolo de dignidad'

‘Símbolo de dignidad’

Hay una fiesta prevista para la noche del día 8 y hasta la medianoche, cuando la cuenta atrás marcará 0. Eso suponiendo que el reloj funcione correctamente. En los últimos días, dos de sus cuatro lados han funcionado la mayor parte del tiempo, otro muestra símbolos extraños (los bodas bromean y dicen que es la cuenta atrás en árabe) y el cuarto no funciona.

“Es la cuenta atrás para nuestra libertad”, te dicen. “Necesitamos nuestra libertad“, te repiten. “Es el fin de nuestra marcha hacia la libertad”.

La gente repite la palabra ‘libertad’ como una especie de fórmula mágica que hará que todo sea mejor. Creo que esa insistencia en recobrar la libertad se debe a la retórica del gobierno del sur. Éste ha plantado varios carteles en Juba con la imagen de John Garang, el difunto líder rebelde y héroe nacional, y con rótulos como “El final de nuestra marcha hacia la libertad” o “2,5 millones de vidas pagaron por nuestra libertad”. La gente lleva desde el final de la guerra en 2005 (y desde antes, en realidad), añorando esta ‘libertad’.

Además, en los últimos días han aparecido en Juba gigantescos pósters con otra cuenta atrás hasta el día 9. Pero éstos no se cortan y explícitamente hablan de los días que faltan para la separación. Los hay con varios títulos: Símbolo de dignidad, Símbolo de justicia, Símbolo de libertad… Estos carteles no son oficiales sino producto de una ONG, la Organización de Educación Cívica de Sur Sudán (SSCEO, en inglés). Pero igualmente podrían haber sido plantados por el GoSS (el gobierno de Sudán del sur), porque ésa es la línea oficial.

La gente dice que cuando acabe la cuenta atrás y sur Sudán sea independiente, pasarán muchas cosas, habrá trabajo para todos y todo el mundo será feliz.

El gran problema es que cuando la cuenta atrás llegue a 0, no va a ocurrir nada.

Para empezar, cuando finalice la cuenta atrás simplemente empezará el primer día de votación del referéndum. En principio, si el período no se extiende, la votación durará hasta el día 15. Pero cuando acabe el día 15, tampoco pasará nada. Habrá que esperar hasta febrero o marzo o abril (diferentes fuentes me han dado diferentes fechas) para saber los resultados del referéndum – aunque ya todos sabemos que más del 90 por cien (y quizá más del 95) votarán por la separación. También habrá que ver si vota al menos el 60 por cien de los casi 4 millones de personas registradas, el otro requisito para que el resultado sea válido. Pero ya miembros del gobierno, de la sociedad civil y del Southern Sudan Referendum Bureau están desplazándose por los poblados diciéndole a la gente que vayan a votar.

Parece una tontería pero podría ocurrir que mucha gente no fuera a votar porque creen que ya lo hicieron cuando se registraron. Aunque dar cifras es complicado, entre el 80 y el 90 por cien de la población de sur Sudán (según la ONU y otras fuentes) no sabe leer ni escribir y apenas ha recibido educación. Aunque en Juba es imposible escapar de la palabra ‘referéndum’ y del ambiente ‘pre-referéndum’ (también en parte creado por nosotros los periodistas), en zonas rurales y aisladas del país hay gente que no tiene ni idea del tema. Maggie Fick, la correponsal de AP en Juba y una chica muy maja, escribió ya hace dos meses un post sobre esta cuestión.

Así que, suponiendo que todo vaya bien y que no haya enfrentamientos entre el norte y el sur (que no creo), en febrero, marzo o abril tendremos los resultados del referéndum que dirán que ha ganado el voto por la separación. Y aun así, entonces tampoco pasará nada.

Secesión (derechos de imagen reservados)

Secesión (derechos de imagen reservados)

Si desde entonces hasta verano tampoco hay problemas (que ésa sí es otra historia, aunque yo sigo pensando que no habrá un conflicto armado abierto entre ambas partes), el sur no declarará su independencia oficialmente hasta el 9 de julio. Y entonces, como es obvio, tampoco pasará nada, no habrá ningún cambio real.

Como nos hemos cansado de decir los periodistas (o al menos yo), sur Sudán es uno de los países más subdesarrollados del mundo, si no el que más. Juba, la capital y el lugar más avanzado, es una ciudad llena de desigualdades. Ahora mismo yo estoy en un hotel con aire acondicionado conectado a internet pero la casi totalidad de la población local vive en cabañas y chabolas. El tendido eléctrico cubre sólo parte de la ciudad y suele fallar cada día. La ciudad no tiene agua corriente y durante varios meses al año suele superar los 40 grados durante el día. Quien puede pagárselo, tiene en casa, en el hotel o en el bar un generador propio para tener electrcidad y depósitos de agua que hay que rellenar cada día. Pero la casi totalidad de la población local (excepto los peces gordos del gobierno y otros funcionarios) no pueden pagárselo.

Y eso en Juba.

El resto del país es aun más básico y no hay apenas infraestructura. No hay industria ni sector productivo. La presencia del sector privado es mínima y, casi en cada caso, extranjera. El empleo formal es prácticamente inexistente. La gran mayoría de la población vive de la agricultura de subistencia y el comercio es escaso, entre otras razones debido al hecho de que sólo hay unas pocas decenas de kilómetros de carreteras asfaltadas en el país. En un territorio algo mayor que el de España y Portugal juntas.

En Juba, la presencia de la comunidad internacional (ONU, ONGs y empresas privadas), más la élite gubernamental sursudanesa, sí han creado algunos puestos de trabajo y revitalizado un poco la economía. Pero entre los sur sudaneses, la mayoría de los empleos creados son guarda de seguridad o chacha. Puestos de trabajo ridículamente pagados, no productivos y que contribuyen muy poco a la economía local. Los extranjeros, principalmente kenianos, ugandeses, etíopes y eritreos, son camareros, bodas y algunos administran hoteles o restaurantes.

El país salió hace seis años de una guerra que se había iniciado en 1983 y que, en esencia, continuaba un conflicto que había acabado en 1972 y empezado en 1955, un año antes de la independencia. La gente de sur Sudán no conoce otra forma de vida que la guerra o el estar en campos de refugiados. Como he dicho antes, entre el 80 y el 90 por cien no saben leer ni escribir.

Y ésta es la situación que la gente en Juba cree y espera que va a cambiar de un día para otro – cuando ganen o recobren esa libertad de la que tanto hablan.

Un 'technical' protege la rotonda del reloj (derechos de imagen reservados)

Un ‘technical’ protege la rotonda del reloj (derechos de imagen reservados)

En realidad, desde la firma del tratado de paz en enero de 2005, el sur ha sido administrado por su propio gobierno y protegido por sus propias fuerzas de seguridad. Pero ocurre que el ‘Estado’ de sur Sudán no recibe muchos ingresos y que, durante estos años, los ha destinado a ‘seguridad’, lo que significa a rearmar su ejército. Por si acaso. El gobierno del sur apenas ha dedicado recursos al desarrollo. Con un ejército que nadie sabe cuántos militares tienen sus filas (aunque las estimaciones están entre 150.000 y 180.000, para un país de entre 8 y 10 millones de personas), y una policía, servicio de prisiones, servicio de vida salvaje y cuerpo de bomberos formados por ex militares de la guerra civil, el mayor y casi único gasto del ‘Estado’ es en defensa.

El desarrollo y la construcción del país quedaban para la comunidad internacional. La ONU tiene una cantidad increíble de personal en Juba y en todo sur Sudán, y toda ONG que se precie también tiene a gente por aquí. Sin embargo, después de seis años el país sigue si contar con las infraestructuras más básicas y necesarias: carreteras, agua y electricidad. E igualmente sigue sin tener una economía mínimamente funcional.

Cuando empiece y acabe el referéndum y no pase nada, cuando sur Sudán declare su independencia y no pase nada, cuando los periodistas ya no estemos por aquí dando el coñazo y no pase nada, cuando la comunidad internacional empiece a marcharse de Juba y sur Sudán y no pase nada. ¿Entonces qué?