Un mes interesante en el este de África

Oigo cantos y la música de un tambor y entro en la finca a ver qué es. Un grupo de mujeres danzan alrededor de otra que es la que toca el tambor. Un grupo de chicos jóvenes, muy altos, se me acercan y me saludan sonrientes. En un inglés rudimentario, me cuentan que se trata de un baile tradicional que las mujeres hacen antes de una boda. Seguimos hablando y una de las chicas me hace gestos para que me una al baile, yo niego con la cabeza casi asustado y me quedo en mi sitio.

Poco después, salgo al camino de tierra, lleno de piedras y agujeros, y sigo andando. La luz es blanca y cegadora y hace mucho calor, alrededor de 40 grados, y el alto nivel de humedad hace que todos estemos empapados en sudor. Cabras, gallinas, perros y algún que otro ‘boda-boda’ (moto-taxis) pasan por mi lado.

Más tarde, en el centro, el ruido de los generadores y de las múltiples obras se mezcla con el alboroto en los puestos de mercado. Por las pocas calles asfaltadas, la gente esquiva los numerosos y enormes todoterrenos blancos que aparecen por todas partes.

La cuenta atrás

La cuenta atrás

En una de las principales rotondas de la ciudad, una especie de torre cuadrada tiene cuatro relojes con una cuenta atrás: días, horas y minutos. Debería decir que faltan 30 días pero, como casi siempre, el contador está estropeado y no muestra ningún número.

Pero lo cierto es que esto es Juba y sólo faltan 30 días para que los ciudadanos de sur Sudán decidan en referéndum si siguen unidos al norte o si se convierten en un nuevo Estado independiente.

Juba es una ciudad curiosa y de contrastes. Edificios tan modernos como feos se alzan en caminos polvorientos junto a casas derruidas y chabolas. Los típicos todoterrenos blancos de la ONU y las ONGs están por todas partes junto a los destartalados minibuses, las motos sucias de los ‘bodas’ y la gran cantidad de gente que simplemente anda y anda bajo el sol. Sudaneses de traje y corbata y gente blanca toman cerveza fría en los pocos hoteles con aire acondicionado mientras fuera el resto de la población toma té aguado y caliente entre el polvo y las piedras de la calle.

Todo el mundo da por hecho que sur Sudán votará por la independencia. No he encontrado a una sola persona que diga que va a votar por la unidad – y en las últimas tres semanas he preguntado a mucha gente. “Separación, por supuesto”, dicen mirándote como si la pregunta no tuviera sentido.

Juba es una ciudad en construcción

Juba es una ciudad en construcción

La votación forma parte del acuerdo de paz que puso fin a la guerra que enfrentó al norte y al sur entre 1983 y 2005. En cada artículo y en un par de párrafos, las agencias de noticias nos dicen que el enfrentamiento fue entre el norte, árabe y musulmán, y el sur, animista y cristiano y de población negra. Y también nos dicen que la guerra provocó entre 2 y 2,5 millones de muertos y hasta 5 millones de desplazados. Pero las cifras reales no se pueden saber y la realidad, como suele ocurrir, es más compleja.

Sur Sudán tiene un área algo mayor que la península Ibérica pero en ella habitan más de 500 tribus diferentes que hablan unos 115 idiomas distintos. Según la zona de la que procedan, los sur sudaneses pueden llegar a tener un aspecto muy diferente. Y son comunes los conflictos, incluso armados, entre tribus del sur.

Durante la guerra, en el sur había facciones que apoyaban al norte y peleaban por la unidad. También, en un primer momento diferentes tribus y comunidades pelearon por su cuenta contra el norte y entre ellas mismas por la independencia.

En el sur, muchos hombres te dirán que son cristianos pero también tienen varias esposas. Un hombre de setenta y pico años (ni él mismo sabía su edad) me dijo que tenía 4 mujeres y 40 niños. Un hombre tiene tantas mujeres como se pueda permitir, tradicionalmente según el número de cabezas de ganado que tenga en propiedad o, en zonas más urbanas y entre gente más joven, según el dinero que tenga o gane en el trabajo. En Juba, hay varias mezquitas y muchos musulmanes que, como el resto de la población, van a votar por la independencia.

El centro de Juba

El centro de Juba

La guerra fue el último de toda una serie de complejos conflictos que, en su versión moderna, comenzaron a finales del siglo XIX y en los que el colonialismo europeo y el expansionismo árabe jugaron un papel importante.

Y por supuesto está el petróleo. Casualmente, hay grandes reservas de petróleo situadas en el sur, muy cerca de la ‘frontera’ con el norte. Y como era de esperar, el actual gobierno sudanés no desea la separación. Con sede en Khartoum, su presidente es Omar al-Bashir, todo un personaje y sobre quien pende una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad por el conflicto en Darfur. Que ésa es otra.

Sudán (mapa de The Economist)

Sudán (mapa de The Economist)

Hay gente -sobre todo expertos y periodistas que no están en Sudán- que piensa que el norte no permitirá la separación y que pronto habrá otra guerra entre Juba y Khartoum. De hecho, hay periodistas que lo están deseando.

Quizá me equivoque, pero yo creo que no va a pasar de unos cuantos incidentes aislados y que no va a haber otro conflicto armado a gran escala. Las dos partes tienen demasiado que perder y, sobre todo, a los políticos del sur, que ya pasaron 20 años ‘in the bush’ (en los bosques) peleando contra el norte, no les apetece en absoluto abandonar sus nuevas y confortables vidas en residencias ajardinadas y grandes coches con chófer. Prefieren hacer negocios a desempolvar sus AK-47. Pero quién sabe. En los últimos días, el SPLA (el ejército de sur Sudán) ha acusado al norte de bombardear en tres ocasiones poblaciones en el sur. Y ambas partes dicen que la otra está reforzando sus posiciones militares en la frontera, a pesar del acuerdo de paz que obliga a desmovilizar y desarmar parte de los ejércitos de ambos lados. Para añadir más gracia al asunto, los cables diplomáticos publicados por WikiLeaks parecen probar que un cargo de 33 tanques secuestrado por piratas somalíes en 2008 tenía como destino el SPLA.

Hay mucho en juego y la situación es tensa. Una provocación tras otra, una respuesta airada del norte o del sur o una guerra dialéctica podrían acabar siendo la chispa que sí acabe encendiendo un nuevo conflicto armado. El tema es complicado pero también muy interesante. Muchas de las respuestas, en poco más de un mes. Y la historia, durante todos estos días en este blog.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>