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Abuelito dime tú

Un anciano de 93 años se encuentra mal y va al médico. ¿Es esto noticia? Pues ya ves. Los medios se pasaron ayer todo el día hablando de ello. Y no digamos ya la gente en Twitter y Facebook.

Claro, no se trata de cualquier anciano sino del bueno de Nelson Mandela. Pero, ¿realmente cambia tanto el tema?

Nelson Mandela, como cualquier otra persona, va a morir. En su vida ha hecho cosas extraordinarias y cuando muera será noticia. ¿Pero este acoso mediático y esta ebullición en las redes sociales cada vez que al hombre le duele algo? Que tiene 93 años y ha tenido una vida dura. Que lo que tendría que ser noticia sería que pasara varias semanas sin tener que ir al médico.

Hace unos meses hubo una polémica porque Reuters y AP habían plantado cámaras cerca de una residencia de Mandela para tenerlo todo listo para cuando se muriera. Y luego nos quejamos cuando la gente dice que a veces los periodistas somos unos buitres.

¿Y las muestras de alivio en Facebook y Twitter cuando se dice que Mandela está bien? Y, estoy seguro, muchos de los que dicen “Menos mal!” sólo se interesan por Mandela cuando aparecen este tipo de noticias. Y ya verás cuando muera, veremos en Facebook y en Twitter todo tipo de citas de Mandela y de enlaces a los miles de artículos que se publicarán (y que ya están escritos a falta de los detalles de su muerte). Y, por supuesto, veremos a mucha gente en Twitter y Facebook que se pondrán la cara de Mandela de foto. Todo cuando Mandela muera.

¿Te interesa la figura de Mandela? Lee sobre él y comparte información sobre él independientemente de que al hombre le duela la barriga o muera.

Y otra cosa. El alivio cuando sale del hospital. Vale. Pero haceros a la idea, se va a morir antes o después. ¿Es intrínsicamente mejor que muera con 94 años y no con 93? Yo querría que el buen hombre muera tranquilamente y sin dolor y cuando le toque y poco más. Y hasta entonces, que los medios los dejen en paz a él y a su gente.

Y no te equivoques, Mandela me parece realmente admirable y ya digo que en su vida ha hecho cosas extraordinarias. Como mínimo se merece que lo dejen tranquilo y que, cuando llegue el momento, el hombre pueda morir en paz.

“África no es lo que era”

Debo reconocer que el día de Navidad me permití remolonear en la cama y levantarme más tarde. Algo que llevaba deseando un tiempo. Al fin y al cabo, como buen mediterráneo, mi naturaleza tiende a ser horizontal.

Ante mí se planteaba un día tranquilo, perfecto para disfrutar de una tarde soleada en Nairobi y, probablemente, ir a tomar algo esa noche. Pero un e-mail lo cambió todo.

El grupo terrorista Boko Haram había atentado contra una serie de iglesias y un edificio público en Nigeria. Desde Madrid me pedían una pieza y, ya que estábamos, un obituario sobre Jalil Ibrahim, un opositor sudanés que fue asesinado en Nochebuena.

La información sobre Nigeria no era muy clara y tuve que tirar desesperadamente del teléfono. Recurrí a todos mis contactos oficiales que tengo en el país (que no son demasiados. De hecho, sólo son dos). Pero, bien porque era Navidad o tal vez por la confusión, ninguno me respondió…

Para Natxo Marcet, África no es lo que era.

Natxo lleva aún no hace mucho en Nairobi, donde colabora con el diario El Mundo y ha empezado a escribir un blog. Se le nota la frescura y la capacidad de sorpresa del que acaba de llegar. Y eso es bueno. Sus textos son divertidos e informativos y habrá que echarle un ojo.

Escribir con el propósito de informarse después

“Igual un policía no ve la misma realidad que un periodista, con perdón -dijo, y sonrió-. Ya sé que ustedes escriben con el firme propósito de informarse después. -Lo miró sonriendo pero Renzi, que estaba comiendo, no pudo contestarle, aunque estaba de acuerdo-.”

Le dice el comisario Croce al periodista Emilio Renzi en Blanco nocturno, de Ricardo Piglia, mientras cenan y el comisario comenta cómo hay diferentes formas de ver las mismas cosas.

Aventuras y desventuras de Tintín hoy

Ayer, y con motivo del estreno hoy de la nueva película de Tintín, unos cuantos compañeros empezaron a preguntarse en Twitter cómo sería hoy en día la vida de Tintín como joven periodista. Daniel Burgui cuenta como Álvaro de Cozar (@AlvarodeCozar), Samuel Negredo (@negredo), Xavi Aldekoa (@xavieraldekoa) y él mismo (@caravinagre) empezaron a hacer coñas sobre el tema y acabaron creando el hash #TintínHoy. Y como ocurre con las buenas coñas, en este caso el sentido del humor sirvió también para revelar muchas de las amargas realidades de la profesión periodística hoy en día.

Yo llegué tarde y no me enteré del tema hasta esta mañana, cuando he estado leyendo los tweets entre risas. Y no me he podido resistir y gracias a Storify he creado la siguiente historieta con una selección de los tweets que más gracia me han hecho (y, sí, incluyo varios míos, como un campeón).

La dejo aquí y, por supuesto, proponed otros tweets para actualizarla o comentad o criticad o lo que queráis, que al fin y al cabo de eso se trata.

(Parece que Storify no funciona muy bien en WordPress, estoy intentando arreglarlo pero, si no ves nada abajo, prueba a recargar o actualizar la página, y también puedes visitar el post original en Storify.)

Cómo saber si llevas demasiado tiempo en sur Sudán

- 34 grados a la sombra te parecen “muy agradables”.

- No recuerdas qué se siente cuando uno tiene frío.

- No te extraña estar rodeado de ranas cuando te duchas.

- Cuando ves cabras por las calles les haces los mismos gestos que a los perros. Esos típicos de “Mch, mch, hey, ven aquí”.

- Has sido atacado por y te han picado tipos de bichos que ni sabías que existían.

- Cuando vas a la prisión, el director, el sub-director, los guardas y los reclusos te conocen y uno condenado a 10 años por asesinato en defensa propia te abraza cuando te ve.

- Cuando vas al puerto, los guardas de seguridad te conocen.

- Cuando vas al Central Pub, los camareros te conocen y saben que te vas a pedir la ‘Pototo Salad’ porque es lo más barato del menú (se llama ‘Pototo’, no ‘Potato’, en serio).

- No se te ocurre otro modo de transporte mejor que subirte en una moto (boda-boda) sin casco con un desconocido y acelerar a oscuras por calles de tierra y piedras llenas de baches y agujeros.

- No hiciste nada especial y ni te diste cuenta de que era navidad y no eres consciente de que en un par de días es nochevieja, para lo que no tienes ningún plan.

- Pero sí sabes automáticamente que quedan 11 días para el inicio del referéndum (si no hay retrasos).

Cicatrices en la frente

Cicatrices en la frente

- Ya no te llama la atención ver a gente con este tipo de cicatrices en la frente por la calle.

- Te sabes todos los passwords de todas las conexiones a internet de todos los hoteles y restaurantes de Juba.

- Entras en Google y lo primero que haces es buscar ‘Sudan’, entras en Google News y lo primero que buscas es ‘Sudan’, entras en tu lector de RSS y buscas ‘Sudan’.

- Te enfadas o te ríes cuando los boda-boda te quieren cobrar 5 libras sudanesas de Thong Ping al centro.

- Te la sudan aun más de lo normal las tonterías de Zapatero y Rajoy allí en España.

- Una de cada tres palabras que dices está hecha de siglas como SSDDRC, SPLM, SPLA, SAF, NCP, UNMIS…

- Y lo peor es que la gente con la que hablas te entiende.

- Sabes dónde están sitios como Yambio, Bor, Aweil, Malakal, Abyei…

- Has perdido la gracia para escribir en el blog y tienes que recurrir a posts como éste para mantenerlo más o menos activo…

Noticia tonta del día desde sur Sudán

Es de Reuters, está en ingés y sí dice alguna que otra cosa interesante, pero en general me parece una noticia bastante tonta:

UN fears mass migration if Sudan vote sparks war

CAIRO (Reuters) – Hundreds of thousands of Sudanese may flee to neighbouring countries if fighting breaks out after southern Sudan holds a referendum on secession next month, according to a United Nations assessment.

(La ONU teme una migración masiva si el voto en Sudán provoca una guerra

CARIO (Reuters) – Cientos de miles de sudaneses podrían escapar a los países vecinos si surgen enfrentamientos tras la celebración de un referéndum de independencia en Sudán de sur el mes próximo, según una estimación de la ONU.)

No, ¿en serio? ¿Puede que la gente huya a otros sitios si hay guerra? Guau, yo nunca lo habría dicho. No sé, nunca se me habría podido ocurrir que, si hay un conflicto y dos ejércitos empiezan a matarse entre ellos, a la gente le dé por intentar escapar a otro lugar donde, no sé, donde no haya guerra, por ejemplo.

La posibilidad de algo puede a veces ser noticia, y más si es la posibilidad de una guerra, ¿pero esto? Que la ONU diga que puede que muchos sudaneses huyan si vuelve a haber una guerra no debería ser noticia. Vamos, creo yo. ¿Y es que los tipos de la ONU, con sus enormes sueldos pagados con dinero público, no tienen trabajo de verdad que hacer? Vale, la noticia también dice que ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, ha elaborado un plan de contingencia por si hay un conflicto y hay gente que resulta desplazada. Pero es que ése es su trabajo, ¿es noticia que una agencia de la ONU haga su trabajo? Bueno, ehem, a veces sí debería serlo, ja.

Iba a escribir que "tipos de la ONU y un mono discuten hoy en Juba cómo salvar el mundo, o al menos sur Sudán". Pero creo que mejor no lo escribo.

Iba a escribir que "tipos de la ONU y un mono discuten hoy en Juba cómo salvar el mundo, o al menos sur Sudán". Pero creo que mejor no lo escribo.

Va, ¿es que no hay noticias de verdad hoy en Sudán o qué? Pues, la verdad es que no hay muchas (al menos en el momento de publicar este post). Es lo malo de tener que publicar algo todos los días y de recibir este tipo de informaciones oficiales de fuentes con tanta autoridad como la ONU: cualquier cosa que digan, es noticia – o se puede vender como tal aunque en realidad sea ‘bullshit’ (me gusta más esta palabra inglesa que cualquiera de sus traducciones). Además, es muy fácil de hacer porque normalmente te envían ellos su propia nota de prensa, que sólo has de retocar un poquito y, chan, acabas de escribir un artículo más, aunque no sea noticia ni ofrezca información relevante.

Éste de Reuters también habla de la situación de los refugiados en Egipto y tal (porque dice que la población sudanesa que quizá quiera escapara de la guerra que quizá pueda ocurrir, quizá fuera a Egipto). Quizá. Pero, vamos, que en un artículo noticioso, la noticia está en el titular y el primer párrafo. Y que la ONU tema que haya gente que huya de una guerra que quizá pueda ocurrir no debería ser noticia. Ya le vale a Reuters.

¡Guerra en sur Sudán!

El Carter Center tiene una misión de observación electoral en sur Sudán. En su último informe (pdf), nos da un tirón de orejas a los periodistas que estamos en Juba, sudaneses e internacionales (lo he visto primero en el blog de Maggie Fick):

Media coverage. At the start of registration, Carter Center observers noted that members of the domestic and international media acted intrusively in Juba, interfering in the process to take pictures of people registering and conducting interviews with referendum center staff at the height of the registration process. The Carter Center urges members of the media to demonstrate respect for the referendum process while performing their duties, particularly during what will likely be a high-volume polling day on Jan. 9.
The Carter Center remains disappointed by the prevalence of media coverage that seeks to emphasize the potential for volatility rather than the progress that has been made toward implementation of the referendum. The Carter Center calls on representatives of the media to provide balanced and accurate coverage of the referendum process.

Un par de comentarios:

1. Yo no estuve en ningún centro de registro durante el proceso de registro, así que no sé si los periodistas dieron realmente tanto por saco, aunque no me sorprendería. Muchas veces, es verdad que somos un coñazo y un problema. Los que tienen que conseguir la imagen, fotógrafos y cámaras, bueno, precisamente, tienen que conseguir la imagen. Tienen que captar el momento y tienen que estar allí, en la escena. Si no, no habría imágenes de televisión y los artículos en la web, los periódicos y las revistas no tendrían fotos. Además, suelen estar sujetos a una enorme presión por parte de sus editores, que están sentados cómodamente en sus oficinas en Nairobi o Madrid o París o Londres o Nueva York. A una enorme presión por conseguir la imagen y que sea lo mejor y más cercana posible, y luego por ser los primeros en enviarla. Por ejemplo, hay mucha competencia entre Reuters, AP y AFP en estos temas. Ante tanta presión y también debido a la ambición personal, hay veces que fotógrafos y cámaras se pelean con quien tengan delante con tal de conseguir la imagen. Y no sólo los que necesitan imágenes sino también los que necesitan audio e incluso los que únicamente van a escribir. Aunque tengan menos presión o puedan encontrar otras formas de hacerlo, también tienen que estar ahí cuando el tema está ocurriendo y hablar con y escuchar a la gente que está allí. Cuando hay muchos periodistas y se trata de una momento particular como el registro para votar en el referéndum en sur Sudán, en el que además mucha gente no habla inglés, la situación puede ser aun más problemática. No hay una solución perfecta, todas las partes deberían comprender y ponerse en el lugar de las demás y tratar de no ser más cabrón de lo necesario.

2. Me parecen llamativas estas líneas: “The Carter Center remains disappointed by the prevalence of media coverage that seeks to emphasize the potential for volatility rather than the progress that has been made toward implementation of the referendum.” (“El Carter Center sigue dececpionado por el predominio de cobertura mediática que pone el énfasis en la posibilidad de volatitlidad en lugar en el progreso que se ha hecho hacia la implementación del referéndum“.)

Es la historia de siempre. Las malas noticias venden y las buenas noticias no es que no vendan, es que no son noticia. Imagina estas dos portadas de periódico (o ‘homepages’ de dos medios en internet). Una dice en letras bien grandes: “Todo va bien en sur Sudán”, y tiene la foto de un niño sonriente. La otra dice en letras bien grandes: “Sudán podría volver a la guerra”, y tiene la foto de soldados o tanques o cadáveres o algo así. ¿Cuál te llama la atención? ¿Qué periódico cogerías para hojear o en qué titular pincharías para leer la noticia? Es un comportamiento humano, creo. Cuando te juntas con tus amigos en el bar, ¿qué tipo de historias les cuentas? Las más llamativas o los cotilleos o que ayer hubo una pelea o un accidente de coche o hablas mal del cabrón ése que te cae tan mal. No cuentas que “todo va bien y no pasa nada”. O, si lo haces, tus amigos te dejan de prestar atención y pasan a escuchar al que está contando las otras historias.

Los editores piensan igual – o peor. Guerra, conflicto, muerte, sangre, son algunos de los temas que más venden en los medios (junto con famosos, sexo y cosas raras: el tema perfecto sería una guerra entre famosos en la que haya sexo extraño) (de hecho, si algún empresario mediático lee mi blog -ja ja-, seguro que roba la idea y crea un ‘reality show’ exactamente con esas características) (¿o quizá debería dejarme el periodismo y montar yo ese ‘reality’?) (mmm…). Los periodistas estamos aquí, en el terreno, en Juba. Hace un calor acojonante (hoy hemos llegado a los 45 grados). Unos están alojados mejor que otros pero en general todos estamos bastante puteados. Todo es carísimo y a muchos nadie nos paga los gastos y muchos cobramos por pieza vendida. Y al final del día o de la semana o de lo que sea, o vendes artículos, reportajes y fotos o no cobras y pierdes dinero por venir a un sitio tan complicado como Juba (y, hey, que no me estoy quejando, que a ningún periodista le obligan a venir aquí, todos estamos porque queremos y nos gusta esto y sabíamos de antemano cuál iba a ser la situación – lo que tampoco evita que sea una situación difícil y muchas veces frustrante). Y cuando le dices a tu editor: “Tengo estas historias:

- gente que vuelve del norte y está formando campos de personas desplazadas

- los bombardeos del norte y un tío del ejército del sur que me dice que si quieren guerra, la tendrán

- problemas técnicos con las papeletas que pueden retrasar el referéndum y gente del sur diciendo que, como se retrase el referéndum, la liarán

- y el testimonio de un tío de un centro de registro que dice que todo fue bien y que espera que no haya problemas durante el referéndum.”

¿Qué tres historias crees que te dirá que hagas? Y si sólo ofreces historias bonitas o de que todo va bien, no te cogerán ninguna. Y los periodistas en Juba no acaban de empezar a trabajar, llevan ya un tiempo en esto y saben qué historias venden y cuáles no. Es algo que se vuelve automático y es una preselección que haces en tu mente sin pensar, de forma instantánea. Empiezas a trabajar y le ofreces a tu editor las historias que sabes que puedes vender. Que suelen ser las malas noticias y las más llamativas. La posibilidad de guerra vende y el decir que todo va bien no vende. En ocasiones, sí puede haber historias bonitas o de que toda va bien que se conviertan en un artículo. Y si el referéndum va bien y no hay problemas, también será noticia (“Sudán del sur celebra el referéndum sin problemas”). Pero cuando la posibilidad de conflicto es real (aunque pequeña, yo quiero creer) y cuando hay tantos problemas reales en sur Sudán (bombardeos ocasionales del norte en territorio del sur, personas desplazadas, altísimos niveles de analfabetismo, una de las peores situaciones sanitarias del mundo, un país lleno de tribus diferentes que tienen un historial de enfrentamientos armados entre ellas…), es complicado vender buenas noticias e historias bonitas – que las hay. Además, y cuando estableces una relación con una fuente, alguien del gobierno o del ejército, te llaman para contarte sus ‘propias malas noticias’. Que el norte nos vuelve a atacar, que Khartoum esto, que Bashir lo otro. No te llaman para decirte, “Eh, todo va bien”. Si todo va bien, no te llaman. Y cuando sólo se publican malas noticias o historias agoreras, esta impresión negativa se retroalimenta y entramos en un círculo vicioso en el que estas malas noticias crean más malas noticias. Todas las partes tenemos algo de culpa. Pero también es un problema, digamos, estructural del periodismo y de la comunicación (oh, qué intelectual que suena eso). Lo malo, en este y otros muchos casos, es las posibles consecuencias reales y que una cobertura negativa de la situación pueda acabar contribuyendo a que haya un conflicto de verdad. Pero, de nuevo, ése es un problema presente en muchos otros ámbitos porque el resaltar lo malo es algo bastante humano y que tendemos a hacer en general en el día a día. Y, bueno, y eso.

De periodismo, fútbol español e islam en sur Sudán

Encuentro a Hussan junto a la mezquita vieja de Juba, en el mismo centro de la ciudad y pintada de un llamativo color verde. Hussan es un tío muy simpático y que está siempre sonriendo. Está tomando té junto con su padre -vestido con túnica y turbante- y otros dos hombres mayores. Por supuesto, me obligan a sentarme y tomarme un té con ellos. Por supuesto, no me permiten pagarlo.

El té estaba bastante bueno

El té estaba bastante bueno

Hace calor pero sentados en la calle en la sombra de un árbol, no se está mal – aunque el ruido del generador a mi lado es bastante molesto. Frente a nosotros, un edifico medio en ruinas o medio en construcción y, a nuestro alrededor, todoterrenos y más todoterrenos. Es una típica imagen de Juba. La gente no tiene mucho que hacer y se dedica a pasar el tiempo a la sombra de los árboles, tomando té y viendo pasar los 4×4 del gobierno, la ONU y demás. Y con la banda sonora de los generadores, ya que el tendido eléctrico no llega a toda la ciudad y, de todas formas, los cortes de luz son muy habituales.

Hablamos un rato y Hussan, de origen árabe pero que ha nacido y vivido toda su vida en Juba, me cuenta que se va con su familia al norte antes del referéndum. No es que se sientan amenazados aquí pero, aun así, creen que es mejor marcharse.

Pero Hussan tiene trabajo y me dice que volvamos a quedar el domingo, cuando parte de la comunidad musulmana de Juba se reúne en casa de su padre, para hablar más tranquilamente. Y así quedamos.

Más tarde, en la mezquita Kuwait (construida con dinero de este país), también en el centro de Juba, hablo con Omar, Deng, su tío Garang y otros. Todos son musulmanes excepto Garang, que se considera cristiano. Esta vez no hay té pero podemos hablar un rato más largo.

Como el resto de sudaneses del sur, todos van a votar por la independencia en el referéndum que debería empezar el 9 de enero (además, esta mezquita es la sede del Foro Musulmán de Sudán del Sur por la Separación). “No se trata de si eres cristiano (señalando a su tío) o de si eres musulmán (señalándose a sí mismo)”, me dice Deng, “sino de que somos del sur, ésta es nuestra tierra y tenemos que ser libres”. Ellos son musulmanes moderados, sus familiares y amigos son cristianos y les gustaría que el Estado siga siendo secular (todo lo secular que es en sur Sudán).

Desde la izquierda, Garang, Omar y Deng.

Desde la izquierda, Garang, Omar y Deng

Al rato, y ya aburridos de la política, me empiezan ellos a preguntar a mí. Que si hay musulmanes y mezquitas en España, que si viven en paz con los cristianos y que cuál es mi religión. Ninguno de ellos, musulmanes o cristianos, parece satisfecho cuando les digo que ni lo uno ni lo otro, que no soy una persona religiosa. Me preguntan que si soy de Barcelona y les digo que no, que de un pueblo bastante más abajo. Y entonces, Omar me pregunta en árabe (el único que habla inglés es Deng, que hace de traductor): “¿Conoces a Puyol?” Y yo, “¿Puyol?, ¿el jugador de fútbol del Barcelona?” y Omar ríe y dice, “¡Sí, Puyol, Barcelona, ¡el mejor equipo!” Y yo le digo, “Hombre, Puyol es bueno pero también te gustará Messi, ¿no?, e Iniesta, Xavi…” Y Omar dice, “¡Messi, Xavi, Xabi Alonso!” Y yo, “No, Xabi Alonso es del Madrid, del equipo rival”. Y Deng me pregunta, “¿Y qué equipo te gusta a ti?” Y el caso es que me han hecho la misma pregunta ya bastantes veces en sur Sudán. “Yo…, mmm”, empiezo, “bueno, supongo que soy del Madrid – pero en realidad me da bastante igual y también me gusta el Arsenal porque vivi en Londres”, siempre añado con rapidez para intentar que se olviden del Madrid. Algo que no suele funcionar. “Ahh, 5-0, 5-0″, dice Omar riendo. Aquí, a la mayoría de gente le gusta el Barça y me han recordado el 5-0 ya más veces que si estuviera en España.

Por la noche, hablo con otro sureño que es un voluntario en la mezquita vieja de Juba. Llegó hace poco desde Jartum, donde trabajaba en el gobierno. Es musulmán convencido, cumple con la ley Sharia y le gusta el norte de Sudán y Jartum. Pero, me cuenta, al norte de Sudán y a la gente de Jartum nos les gusta él. Me dice que allí, en él, no ven a un musulmán obediente sino a un negro, a un africano de Sudán del sur, y que, a medida que se acerca el referéndum, era maltratado y no se sentía seguro. Así que se ha venido a buscar trabajo y, cuando pueda, se traerá a su mujer y sus tres hijos. Y va a votar por la separación. Me dice que hay muchas cosas del sur que no le gustan, como que la gente beba alcohol y las chicas lleven pantalones. Me cuenta que a veces se tiene que tapar los ojos cuando va por la calle. Le gustaría que el sur se rigiera por la ley Sharia, que no es una ley para castigar sino para regular las costumbres, me dice. Pero admite que aquí la mayoría es cristiana y que, por tanto, el Estado debe ser cristiano y no pasa nada. No parece aceptar la posibilidad de un Estado laico.

Juba, ¿la capital mundial de los 4x4?

Juba, ¿la capital mundial de los 4x4?

Esta gente es interesante porque muestra lo simplista que es decir que la guerra “enfrentó al norte, árabe y musulmán, con el sur, animista y cristiano”, como hacen casi todos los medios. Yo lo hice en el par de artículos que escribí sobre Sudán cuando estaba en Efe y estoy teniendo ahora el mismo problema en las historias que estoy escribiendo desde aquí en inglés y español.

Es difícil explicar en un artículo de 300 palabras -como las noticias de Efe- todas las complejidades de un país tan grande como Sudán y de un conflicto que viene tan de lejos y tiene tantos factores como la guerra entre norte y sur que acabó en 2005. Además, para dar el contexto sólo tienes el último párrafo, que a veces puede hasta desaparecer en el proceso de edición si el texto es demasiado largo. Pero incluso con estas ‘excusas’, la realidad de sur Sudán es muy diferente de esa mínima descripción que muchas veces los periodistas nos limitamos a copiar y pegar.

Es complicado decir cifras pero, de acuerdo con el World Fact Book de la CIA, de los casi 44 millones de personas que viven en todo Sudán, sólo el 5 por cien es cristiano y vive “sobre todo en Jartum y en el sur”. Eso sería unos 2,2 millones de cristianos. En Sudán del sur, y según diferentes estimaciones, viven entre unos 8 y 10 millones de personas. Con estos datos, sólo alredor de un 25 por cien de la población del sur sería cristiana, tirando por lo alto. Pero ocurre, además, que muchos sureños que se consideran cristianos también tienen varias esposas y siguen sus propias tradiciones culturales, que no tienen nada que ver con el cristianismo. Aunque es igual de cierto que la asitencia a misa (donde hay iglesias) sí es muy alta, al contrario de lo que pasa por ejemplo en España. ¿Son entonces cristianos o no? ¿Qué pensaría el papa?

El resto de la población del sur, entonces y según los medios, es animista. Pero el ‘animismo‘ es una etiqueta tan vaga y general y engloba tantas creencias diferentes que, prácticamente, no significa nada. Es como si en occidente, todo lo que no se identifique con alguna de las religiones típicas (cristianismo, islam, judaísmo…), se puede llamar animismo. Y aun así, lo escribimos y yo lo sigo escribiendo porque me parece la solución menos mala dadas las circunstancias.

Además, y algo que los medios casi nunca dicen, en Juba y en las ciudades más cercanas a la ‘frontera’ con el norte hay una importante población musulmana, formada por sureños y por árabes del norte que han vivido toda la vida en el sur. Y además, en los dos grupos los hay moderados, más integristas y radicales. Buf, demasiado complicado para los medios de comunicación, mejor lo dejamos fuera de los artículos sobre Sudán y sur Sudán – como también yo he hecho.

Y por último, aunque esto es sólo mi opinión y llevo aquí sólo cuatro semanas, me da la impresión de que, en realidad, en el sur de Sudán la religión tampoco es tan importante para la gente. Al menos no en el sentido de ‘religión organizada’ que solemos tener en occidente. En las zonas más rurales, la forma de vida, las costumbres y la socialización están imbuidas de creencias que podríamos llamar religiosas. Pero todo está entrelazado de una forma que no se corresponde con lo institucionalizado de la práctica religiosa en occidente. En Juba, la población urbana sí se parecería más a la occidental en este sentido pero, aun así, la religión forma parte del conjunto de normas y valores sociales de una forma mucho confusa porque todo está mezclado. Bueno, igualmente pienso que en España la religión tampoco es que sea muy importante para la inmensa mayoría de la gente. Aunque puede que sólo piense esto porque la religión no es imporante para mí. El caso y como conclusión, que etiquetar a todo un país y describirlo con esa alegría como “animista y cristiano” -algo que yo también he hecho-, me parece en el mejor de los casos excesivamente ingenuo y simplista y, en el peor, excesivamente ingenuo, simplista, interesado, engañoso, vago y, básicamente, equivocado.

Pero, ¿qué podemos hacer?, y más teniendo en cuenta que de todas formas a la casi totalidad del público de estos medios de comunicación les da bastante igual Sudán. Entonces, tampoco pasa nada, ¿no?

Es viernes, lee algo sobre África / It’s Friday, read something about Africa

- Aunque no está directamente relacionado con África, este texto de Ramón Lobo sirve para recordar que, se trate de Bin Laden, Obama o el político español de turno, simplemente retransmitir las declaraciones de cualquier persona no es periodismo.

- Kenya is so worried about being infiltrated by al Shabaab militants that has arrested even those Somali in Nairobi who work at the Transitional Federal Government of Somalia or who are refugees who fled because of al Shabaab.

- The foreign affairs head of the main opposition coalition in Eritrea talks about making the country a true democracy. Shame he doesn’t say a word about how to actually change the current regime.

- Officials from the Transitional Federal Government of Somalia have lately been bragging about taking over the whole country in the next few days, which would be amazing, as now -and in despite of the cool name of the government- they only control a few streets of Mogadishu and the way to the airport. Anyway, maybe this is the reason behind their bragging.

- Lóbrego relato sobre la realidad de un hospital en Mogadiscio. Discutible por su dureza pero interesante como todas las historias hechas a pie de calle y con gente de verdad.

- Y como no todo van a ser malas noticias desde África, aquí El Viajero habla de ese otro lado de Kenia, el de los safaris y los paisajes de película.

- On Wednesday, the International Criminal Court said it’s going to re-assess whether Sudan’s president Omar al-Bashir may be charged with genocide or not. As well as not meaning almost anything in itself and just giving al-Bashir more time and fame, some believe this genocide charge could backfire in the hands of the ICC.

- What is worse, finding oil in your country or not finding it? Ugandan courts ally themselves with the government to stop the people from knowing anything about how they are dealing with the big oil reserves recently discovered.

- Y por último, otra forma de ver África.

- And finally, another view of Africa.

De periodistas, catástrofes y el África subsahariana

El terremoto que ha devastado gran parte de Haití es el último ejemplo de catástrofe en la que los medios de comunicación se vuelcan de forma compulsiva. Imágenes, historias, análisis, opiniones llenan las páginas de los periódicos y, de repente, todo el mundo tiene algo que decir sobre Haití y los medios se pelean por ver quién envía más reporteros a la zona. No hay que ser muy cínico para ver a algún que otro director frotarse las manos ante la cantidad de páginas o minutos que se están llenando con la palabra Haití. Se presta una atención desmesurada a la desgracia que, aunque tiene efectos positivos y obliga al mundo a reaccionar, pronto se convierte en rutina que poco a poco va perdiendo su significado. 20.000 muertos es una cifra terrible, difícil de visualizar para mucha gente. Pero cuando tras una diaria pelea de cifras los muertos suman 50.000 y luego 90.000 y finalmente -con absurda precisión- 111.499, el número se ha convertido ya en algo abstracto, vacío, en una apuesta en las discusiones entre amigos. Cuando desayunamos, comemos y cenamos con espectaculares imágenes de destrucción durante 10 días seguidos, ya no se nos atragantan los cereales ni la pizza ni la copa de vino y apenas si miramos la pantalla mientras le contamos al amigo o al padre o a la novia las desgracias personales de cada día. Que al fin y al cabo son las que preocupan a la gente.

Aun así, esta gran cantidad de reporteros en Haití, esta desmesurada atención mediática al terremoto, contrastan con el escaso interés que otro tipo de catástrofes generan en los medios de comunicación.

El International Rescue Committee (IRC) estimó en 2008 que unos 5,4 millones de personas habían muerto en la República Democrática del Congo como consecuencia de la guerra civil que se inició en 1998. A ese ritmo, y jugando con los números, unas 45.000 personas habrían muerto cada mes, lo que en tres meses daría más muertos que los de Haití. En teoría, la guerra terminó en 2003 pero el conflicto sigue vivo, sobre todo en la zona este del país, donde diferentes milicias luchan por el control de lucrativos recursos minerales. Pero más allá de la ocasional referencia, este conflicto no existe ni en televisión ni en los periódicos.

Precisamente esta semana, la organización Human Security Report Project ha publicado un informe argumentando que las cifras de muertos en los conflictos contemporáneos podría estar sobrevaloradas, y en particular dicen que los 5,4 millones de muertos en la RD del Congo habrían sido más bien 1,5 millones. Tras este anuncio, un interesante debate sobre cómo medir la cantidad de víctimas en un conflicto se ha iniciado en internet, aunque el método usado por el IRC y la famosa cifra de los 5,4 millones sigue siendo aceptada por la mayoría de expertos.

Pero precisamente este debate ya apunta a varias de las razones por las que apenas se oye hablar de la República Democrática del Congo en los medios de comunicación. El conflicto se inició hace 12 años y por tanto es aburrido y no llama la atención. Además, no sólo la cantidad de víctimas es difícil de cuantificar sino que se trata de números tan enormes y tan repetidos que prácticamente pierden su sentido (¿te imaginas que muriera todo la gente que vive en Madrid y Barcelona? Pues según el Instituto Nacional de Estadística, se trataría “tan sólo” de unos 4,8 millones de personas). El conflicto en la RD del Congo es muy complejo. Incluye una indeterminada cantidad de actores y es muy complicado señalar quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Su desarrollo es lento y no se vislumbra ningún desenlace. No es una historia “sexy” sino difícil de explicar y de entender. Y en internet muchos denuncian que algunos gobiernos occidentales y grandes multinacionales no quieren que se hable del tema porque se están beneficiando de la expoliación de los recursos minerales.

Ahora mismo Haití es todo lo contrario. La desgracia acaba de suceder y el culpable es un terremoto, una catástrofe natural y que por tanto podría afectarnos a todos. Evidentemente, eso no es cierto y, de todos modos, un terremoto no afecta por igual a ricos y a pobres (afortunadamente, también hay artículos que intentan explicar porqué Haití ya era un desastre antes del terremoto). Es una historia simple y que encaja perfectamente en el discurso mediático. Hay héroes (los equipos de rescate) y víctimas y no hay un villano malvado responsable del desastre, lo que ayuda al espectador a identificarse con las víctimas. Con el desarrollo actual de internet y la gran cantidad de canales de televisión y radio disponibles, hoy es posible y relativamente fácil asistir en directo a la catástrofe, vivirla desde la cocina o el salón como si fuera una película – con el añadido de que todo es real (es el sueño de los programas de ‘tele-realidad’: ¿estoy siendo demasiado cínico si me temo que en un futuro exista algo así como “El terremoto de los famosos”?).

El conflicto en la RD del Congo es el ejemplo más conocido y, a su modo, el más “sexy” de catástrofe no mediática, pero no es el único. En Kenia, al menos 30 personas han muerto y 40.000 han resultado desplazadas por recientes inundaciones. También aquí, aún quedan decenas de miles de personas viviendo en algo parecido a cochambrosas tiendas de campaña tras ser desplazadas por la violencia post electoral de hace dos años (esto genera tan poca atención que no he encontrado ningún enlace reciente sobre la cuestión – pero yo mismo puedo atestiguarlo porque estuve en dos de estos campos en diciembre). En Etiopía, y según la Famine Early Warning Systems Network, hasta 6,2 millones de personas necesitan de ayuda humanitaria para poder comer. Por no hablar de Sudán, donde el año pasado la ONU calculaba en 300.000 los muertos y en 2,2 millones los desplazados dede que la guerra en Darfur se reactivó en 2003. O de Somalia, donde sólo en las dos primeras semanas de 2010 al menos 138 personas murieron y 63.000 resultaron desplazadas por el enfrentamiento entre el gobierno ‘oficial’ y las facciones islamistas enfrentadas a él. Según la ONU, en Somalia ahora hay alrededor de 1,5 millones de personas desplazadas y 3,6 millones necesitan ayuda humanitaria para poder comer. Somalia tiene una población total de 9,1 millones de personas (la proporción es como si casi 15 millones de personas en España no tuvieran qué comer). Pero, hey, Somalia sí que aparece en las noticias a menudo, ¿verdad? Lástima que para ello sea necesario que aparezca la palabra “piratas“.

Pero si hoy le pegas una patada a una piedra, te saldrán varios periodistas deseando volar a Haití. Muchos de ellos, quizá, porque se ven también en ese jugoso papel de héroe. Este deseo y el afán de muchos medios de comunicación de tener a alguien en la escena, o a cuanta más gente mejor, da lugar a situaciones como ésta:

¿Puede un periodista ponerse a llorar cagado de miedo nada más poner un pie en Puerto Príncipe al verse rodeado de negros? Sí.

Y es que, claro, como cuenta Jacobo García, hay periodistas y periodistas, como ocurre en cualquier otro oficio. En realidad, es comprensible el interés de tanto periodista y de todo medio de comunicación de estar en Haití, de ser testigo en primera persona, de vivir y ser -precisamente- parte de la historia. Es comprensible porque es humano.

Como también es comprensible que, en unas semanas, ningún periodista querrá estar en Haití, nadie hablará ya del terremoto y la verdadera magnitud de la catástrofe sólo la entenderán la gente de Haití y los pocos equipos de reconstrucción que se tengan que quedar allí. Y mientras tanto, el mundo estará atento a cualquier otro desastre o a la última declaración de Obama o al supuesto iSlate que Apple quizá haga público en unos días. En fin, pues sí, es comprensible porque las personas estamos hechas para prestar atención a lo espectacular y para aburrirnos pronto de cualquier cosa.

Pero ahora mismo, Haití es la noticia de moda. Así, por ejemplo, El País tiene a cuatro reporteros en Haití. Y sin embargo no tiene a ningún corresponsal en toda el África subsahariana y, lógicamente, ni siquiera tiene una sub sección sobre África en su sección de Internacional. Y esto a pesar de haber rebautizado su marca como “El periódico global en español”. Esto no es un ataque contra El País, que, con todos sus defectos, a mí me parece un buen periódico, pero su caso sí me ha parecido el más llamativo. De hecho, yo sólo sé de nueve periodistas pertenecientes a medios españoles en toda el África subsahariana. Habrá alguno más, supongo, espero, y también habrá periodistas que trabajen por su cuenta desde aquí y colaboren de vez en cuando con medios españoles, pero me sorprendería que la cantidad llegara a 20. Y esto para cubrir un continente más grande que Europa, con mucha más población (más de 800 millones de personas frente a cerca de 500), seguramente más diverso lingüística y culturalmente y que contiene a la gran mayoría de los países más pobres del mundo (curiosamente, Haití es el único país de América que también aparece en esta lista). Además, esta pobreza es una consecuencia más o menos directa del pasado colonial africano, cuando las potencias europeas explotaron el continente principalmente en su propio provecho.

Aquí hay muchísimas historias para contar pero África no interesa, no es “sexy”, se ha convertido en algo aburrido, en una tragedia demasiado larga, repetitiva y cansina, en la que ya las buenas noticias tampoco salen a la luz. Además, las historias en África son complicadas y ni a los medios les apetece trabajar en ellas ni al público le apetece leer sobre el tema. Eso sí, qué fotogénicos son los niños negritos con sus ojos y sus sonrisas enormes a pesar de todo. Estas fotos sí que les encantan a la gente de los países ricos.

“Y qué, ¿qué quieres decir con este texto, que además es demasiado largo?”

Pues poca cosa, en realidad, no hay ningún mensaje ni ninguna moraleja ni nada que leer entre líneas: simplemente me apetecía quejarme. Es normal, es comprensible, es humano que a la gente le dén igual las tragedias africanas y, en el fondo, tampoco le importe mucho la catástrofe en Haití. A todos lo único que en verdad nos preocupa son nuestros propios problemas y de ellos hablamos cuando nos quejamos. Pues eso.