Tag Archives: Uganda

Elecciones en Uganda

Colas para votar

Colas para votar

Hoy son las elecciones parlamentarias y presidenciales en Uganda. Las encuestas dan como favorito al actual presidente, Yoweri K. Museveni, de unos 67 años (nadie sabe cuándo nació) y que sólo lleva 25 años en el poder y le apetece seguir en el puesto otros cinco. El único rival que puede hacerle sombra, como ya pasó en las dos últimas elecciones, es Kizza Besigye, de 54 años y su compañero de fatigas y médico particular durante la guerra en 1980-86. Estos días, Besigye ha dicho que no se fía de la Comisión electoral (nadie con dos dedos de frente se fía de esa comisión), que él va a publicar sus propios resultados (algo ilegal y por lo que podría ser arrestado) y que sus seguidores deberían salir a la calle a protestar si creen que les han robado las elecciones.

Al contrario de en España, donde aún hay gente que cree ver diferencias entre los distintos partidos políticos, aquí tanto los candidatos como los votantes son más honrados y saben que de lo que se trata es de votar un nombre y una cara. Aquí no hay partidos de izquierdas ni de derechas, todos los programas y promesas electorales son minimalistas y se resumen en ‘desarrollo económico’ y todos los candidatos dicen que son el único no corrupto.

Bueno, pues esta mañana, mi amigo Yannick (fotoperiodista alemán) y yo hemos llamado a un par de bodas y nos hemos ido a hacer fotos y a hablar con la gente a sabiendas de que ningún medio estaba interesado y nadie iba a publicar nuestras fotos ni artículos. Si esto no es amor por la profesión, que venga Museveni y lo vea.

Comparado con el primer día de votación del referéndum de independencia en Sudán del Sur, el ambiente aquí en Kampala estaba muy calmado y aburrido. Las colas eran en general cortas y no había música por todas partes ni banderas ni gritos ni nada, como sí había en Juba. De hecho, Kampala está casi vacía, muerta, parece una ciudad fantasma.

El barreño para votar

El barreño para votar

En lo que sí se parece Uganda a Sudán del Sur es en la curiosa forma de votar. Aquí, la privacidad para que el voto sea secreto te la da un barreño. El barreño tiene dentro una cajita con tinta, tu mojas tu pulgar, imprimes tu huella en la papeleta junto al candidato de tu elección y a la urna. Al final, te pintan la uña con rotulador permanente para que no puedas volver a votar.

“Me siento bien, llevo esperando desde las 9 de la mañana (eran las 11 y poco) y he votado por Museveni”, me ha dicho cerca del mercado de Soweto y tras depositar su voto Isah Semanda. ¿Y por qué Museveni? “Porque nos dio tranquilidad de espíritu (peace of mind) y trajo la paz a nuestro país”, me ha respondido Semanda, de 32 años y que dice ser un hombre de negocios.

Aunque hoy mucha gente se refiere a él como un dictador benevolente, en 1986 Museveni fue bienvenido en Uganda -y por la comunidad internacional- casi como un salvador y como uno de los nuevos líderes africanos que parecía iban por fin a sacar al continente de la miseria. Museveni y su guerrilla lucharon contra el segundo régimen de Milton Obote, que estaba haciendo poco para sacar al país del caos en el que lo había sumido Idi Amin.

Manicura gratis

Manicura gratis

En un principio, Museveni trató de gobernar con un gobierno de unidad nacional y se adhirió a las políticas económicas del Fondo Monetario Internacional, algo que le hizo ganar muchos amigos en Estados Unidos y occidente en general, y la situación en Uganda empezó a mejorar poco a poco. También en un principio, Museveni se quejó públicamente de los políticos africanos que se aferraban al poder y que nunca querían dejar el puesto. En esa línea, la constitución ugandesa de 1995 permitía un máximo de dos mandatos por presidente y en 1996 se convocaron elecciones por primera vez tras la guerra que finalizó en 1986. Museveni venció en las elecciones de 1996 y 2001 y entonces, y a pesar de sus palabras, su partido modificó la constitución para que Museveni pudiera presentarse por tercera vez en 2006, cuando volvió a ganar. Y este año se ha vuelto a presentar para intentar ampliar su mandato a unos nada despreciables 30 años. Aunque sigue contando con el apoyo de Estados Unidos y occidente, en todo este tiempo su gobierno ha pasado a ser más conocido por la inactividad, la corrupción y el casual enriquecimiento de Museveni y sus allegados, que ocupan importantes puestos públicos. Durante esta campaña electoral, varios medios nacionales y la gente de la calle hablaban de cómo Museveni y su partido se dedicaban a recorrer la Uganda rural dando a la gente literalmente bolsas y sobres llenos de dinero para que les votaran hoy. Dinero que, además, provenía de las arcas del Estado, que prácticamente está en bancarrota.

Y el tema es que, por unas razones u otras, Museveni sigue teniendo bastante apoyo. “Voy a votar por Museveni. Yo viví bajo Amin, viví bajo Obote y aquello era malo. Museveni trajo la paz”, me contaba hace unos días Mathias, quien se ocupa de la seguridad de la casa en la que vivo en Kampala. Y se trata de una opinión bastante extendida entre la gente de a partir de 50 años.

¿Museveni o Besigye?

¿Museveni o Besigye?

Siguiendo con nuestro recorrido por la ciudad, Yannick y yo hemos ido al área de Kijjwa, en Bukasa. “No te voy a decir a quién voy a votar, es un secreto”, me ha dicho Nicholas Kakembo, un profesor de 35 años que se quejaba de llevar más de dos horas en la cola y bajo el sol. Le he preguntado qué le parecía lo que decía Besigye de que la gente debería protestar en la calle si creen que les han robado las elecciones. “¡Por supuesto!, eso es lo que deberíamos hacer”, me ha respondido Kakembo, quien de esta forma me confirmaba que iba a votar a Besigye. “¿Por qué tienen que robarnos las elecciones cada vez?, puede que haya protestas porque lo que no puede ser que el gobierno vuelva a robar las elecciones y que la gente se quede sentada y no haga nada. Si pierdes las elecciones, pues has perdido y ya está, no es el fin del mundo, pero aquí esta gente (el gobierno) se agarra al poder y no quiere soltarlo”.

En otra parte de la ciudad, mientras hacía cola para votar en un centro electoral instalado en una escuela, Sylvia Muwanguzi, también de 35 años y oficinista, iba igualmente a votar a Besigye (a pesar de no decírmelo tal cual): “Tengo que votar por el cambio (el lema de Besigye), llevo aquí desde las 7 de la mañana (ya eran las 12 y pico) y ésta es la cuarta cola que hago y no me voy a ir hasta que no vote”. Muwanguzi se quejaba que había hecho cola donde se había registrado pero, al llegar su turno, su nombre no aparecía y la han enviado a otra cola, donde al final ha pasado lo mismo, y de ahí a otra cola donde al final tampoco ha podido votar. “Me da la impresión de que estos fallos de los nombres que no aparecen son los de personas como yo, que vamos a votar por el cambio…”, me ha dicho Muwanguzi.

Llegamos al centro de Kampala, que normalmente es una de las zonas más caóticas del mundo, lleno de coches, bodas, autobuses, furgonetillas-minibús (los típicos mataus kenianos, que aquí llaman taxis) y gente, gente por todas partes en la calle y en cada planta de esos edificios, llenos de tiendecillas, puestos y establecimientos de todo tipo. Pero hoy la zona estaba muerta, desierta. “Nunca había visto estas calles así de vacías”, me ha dicho un taxista cuando me ha visto ponerme a hacer fotos, “la gente se ha ido porque tiene miedo y no van a volver hasta que no pasen las elecciones”. Bueno, también habrá influido que ayer por la tarde Museveni declarara el día de hoy festivo para que la gente pudiera votar y el que la gente tiene que votar en el mismo lugar donde se registra, y la inmensa mayoría de vendedores y trabajadores de la zona viven en las barriadas o pueblos de las afueras de Kampala, donde seguramente se habrán registrado.

Quien conozca esta zona de Kampala verá lo irreal que resulta esta imagen

Quien conozca esta zona de Kampala verá lo irreal que resulta esta imagen

Uno de los que seguía ahí currando al pie del cañón era Abraham Akena, de 25 años. Tras decirle que no, gracias, que ya sé que mis zapatillas están sucias pero que no quiero que las limpie (ése es su trabajo: limpiar zapatos), Akena me ha dicho que él iba a votar a Olara Otunnu. Entre otros puestos internacionales, Otunnu fue el representante especial de la ONU para los niños y los conflictos armados. Y Akena vivió 15 años en campos de desplazados en el norte de Uganda, la zona donde operaba el Lord’s Resistance Army. “No me fío de Museveni ni de Besigye, Olara fue el único que cuando teníamos problemas, pidió ayuda fuera (de Uganda) y consiguió que nos ayudaran. Pero sé que, si el gobierno no roba las elecciones, tendría que ganar Besigye”.

Por su parte, Moses, el boda que me ha ido llevando por Kampala, va a votar a Besigye y coincide con el juicio de Akena. “Necesitamos un cambio y, si por una vez Museveni no roba las elecciones, va a ganar Besigye”.

Ahora mismo están cerrando los colegios electorales, que debían cerrar a las 5 de la tarde hora local pero que lo están haciendo con retraso, y el recuento comenzará de inmediato. La Comisión electoral tiene 48 horas desde el fin de la votación para publicar los resultados. Veremos qué pasa.

En Kampala, Uganda

Aunque están relativamente cerca una de otra -unos 500 kilómetros en línea recta-, el contraste no puede ser mayor cuando uno llega por carretera a Kampala, en Uganda, o a Juba, en Sudán del sur, y cuando uno pone el pie en la ciudad.

En Juba el calor es insoportable, la ciudad es plana, con pocos árboles, está llena de tierra, de polvo, todo es muy caro y cuesta encontrar productos básicos, pocos sudaneses del sur hablan inglés. Digamos que no es un lugar muy acogedor.

Kampala está construida sobre siete colinas llenas de verde, las calles están asfaltadas (aunque llenas de agujeros), el clima es agradable todo el año (como junio en Alicante, por ejemplo), puedes encontrar de todo a precios asequibles y la gente es simpática, de sonrisa fácil y habla inglés. Es una ciudad agradable y acogedora. Y si vienes tras haber pasado dos meses en Juba, la impresión es aun más clara.

Aunque también hay similitudes: La obsesión y la exageración ante supuestas amenazas a la seguridad. En Kampala, como en Juba, es llamativa la gran cantidad de policías y militares fuertemente armados por toda la ciudad. Además, en Kampala, y tras los atentados del 11 de julio (algo que en España pasó desapercibido, no sé porqué), la ciudad se llenó de personal de seguridad que te inspecciona antes de entrar a casi cualquier sitio. En apenas 50 metros, desde la puerta de entrada del Nakumatt Oasis a la cafetería Java’s en el mismo recinto, pasas junto a cinco tíos jóvenes de uniforme -cada uno en la puerta de un banco-, sentados en sillas de plástico, aburridos o medio dormidos y con viejos fusiles en sus regazos. Es curioso cómo te puedes acostumbrar a ver armas por todas partes y cómo ya apenas te llaman la atención ni eres consciente de para qué sirven realmente.

Pero, como suele pasar con este tipo de seguridad, se trata más que nada de hacer algo, lo que sea, de cumplir y quizá de dar una falsa ‘ilusión de seguridad’ al público. Ejemplo, durante mi anterior estancia en Kampala, un día que, cargado con mi mochila, iba a entrar a Garden City, un enorme complejo comercial en el centro de la ciudad. Me paran los guardas en la entrada y me preguntan: “¿Llevas alguna bomba?”. Y yo, “Hoy he salido de casa con tres pero ya las he explotado, así que no os tenéis que preocupar”. A lo que ellos respondieron con risas y dejándome pasar sin registrar mi bolsa y sin cachearme.

Las diferencias entre Sudán del sur y Uganda vuelven en cuanto a la atención mediática prestada a un sitio y a otro. En Juba y en el resto de Sudán del sur éramos muchísimos los periodistas extranjeros dando por saco con el referéndum (al menos durante los días de votación en sí). Y cuando sólo faltan unos días para las elecciones generales en Uganda, aquí no están ni algunos de los periodistas que suelen tener Kampala como base.

Pero Kampala y toda Uganda también son lugares muy interesantes, las elecciones vienen en un momento crítico para el país y toda la región (independencia de Sudán del sur e inicio de la industria petrolífera en Uganda, entre otros)  y, además, hay otras historias relevantes para cubrir, como el clima tremendamente hostil que hay en este país en contra de los homosexuales.

Además, en los últimos días, la policía nos envió un email a los periodistas en el que advertían del riesgo de ataques terroristas durante las elecciones. Bueno, la amenaza terrorista en Uganda y en otros lugares es mínima pero constante. Las autoridades siempre envían este tipo de comunicados poco antes de la celebración de grandes eventos, y para mucha gente se trata de poco más que una excusa para poder tener a más policías y militares en las calles y para ejercer algo más de control sobre lo que la gente puede ver, oír o decir.

En este sentido, 20 personas han sido arrestadas durante un acto electoral por abuchear a Yoweri Museveni, que lleva 25 años como presidente y es el favorito para ganar las elecciones por las buenas o por las malas. Según el policía citado en ese artículo, en inglés, la gente dijo cosas como: “Estamos cansados de ti, llevas demasiado tiempo en el poder” y “Eres un dictador, te gusta demasiado el poder, no quieres dejar que otros gobiernen”. Esas detenciones ante tal ‘gravísimo’ acto son una de las razones por las que no creo que en Uganda -ni en otros países de la región- puedan desarrollarse rebeliones como las de Túnez o Egipto.

Alguien que no piensa como yo es Kizza Besigye, antiguo aliado de Museveni (y su médico) pero principal candidato de la oposición durante las dos últimas elecciones y que en éstas cuenta con opciones reales de victoria (si las elecciones fueran libres, abiertas, justas y bla bla). Hace unos días, Besigye dijo a los periodistas que si le roban la victoria en las elecciones, no impugnará los resultados en un tribunal sino que convocará a la gente, al pueblo, a las calles para derrocar a Museveni, al estilo de lo que está ocurriendo en Túnez y Egipto. Mmm. Lo malo, creo yo, es que por aquí ese tipo de crisis se suelen resolver de un modo diferente, más al estilo de lo que está ocurriendo en Costa de Marfil y de lo que pasó en Kenia.

En el África subsahariana hay más pobreza y desigualdad que en el mundo árabe y los gobiernos son quizá aun más corruptos, pero no existe una masa crítica de ciudadanos educados, de clase más o menos media, conectados y sin perspectivas de futuro para provocar y protagonizar las revueltas. Lo que aquí sería la poca clase media vive muy bien, y aun mejor si se les compara con los ciudadanos realmente pobres. Además, son ellos los que disfrutan y aprovechan las pocas posibilidades y recursos que hay y, simplemente, no están interesados en un cambio de la situación. Además, muchos de estos países no pueden permitirse poner en suspenso sus economías durante varios días: mucha gente no tendría qué comer al par de días de las revueltas.

No quiero decir que no pueda o no vaya a haber rebeliones sino que, por lo que yo sé y en mi opinión, serían diferentes a las del mundo árabe, más violentas y seguramente dirigidas a distancia por las élites. Pero a saber.

Dealing with climate change in the real world + bonus track

The International Food Policy Research Institute (IFPRI) has published a paper in which they analyse how ten African countries are dealing with climate change (pdf). The countries studied are the members of the Association for Strengthening Agricultural Research in Eastern and Central Africa (ASARECA). They are Burundi, the Democratic Republic of Congo, Eritrea, Ethiopia, Kenya, Madagascar, Rwanda, Sudan, Tanzania and Uganda.

IFPRI studied 26 different strategies to cope with the challenges brought up by climate change:

Of the 26 strategies mentioned, only two are common to all 10 countries, while five more are common to five or more. The strategies common to all member countries include the development and promotion of drought-tolerant and early-maturing crop species and exploitation of new and renewable energy sources. Most countries have areas that are classifiable as arid or semiarid, hence the need to develop drought-tolerant and early-maturing crops. Strangely, only one country recognizes the conservation of genetic resources as an important strategy although this is also potentially important for dealing with drought. Biomass energy resources account for more than 70 percent of total energy consumption in ASARECA member countries. To mitigate the potential adverse effects of biomass energy depletion, ASARECA countries plan to harness new and renewable energy sources, including solar power, wind power, hydro and geothermal sources, and biofuels.

As it turns out, Sub Saharan Africa is the most vulnerable continent to the possible consequences of climate change. For example, the African Development Bank says about this:

Recent assessments have shown that the economic costs of climate change in Africa are likely to be significantly higher in relative terms than in other regions of the world. The costs of addressing the huge impacts of climate variability in Africa are already being felt on the continent. In East Africa, for example, major periodic droughts and floods have cost 5%-8% GDP per event. Their regular frequency has a direct long-term fiscal liability of over 2% GDP per year that is largely absorbed by the national governments.

And a few months ago, a US House Subcommittee on Africa and Global Health heard the US State Department’s Deputy Special Envoy for Climate Change, Jonathan Pershing, and four other experts from Conservation International (CI) – about the consequences of climate change in Africa:

Committee Chairman Donald Payne (D-NJ) in his opening remarks said, “African nations emitted only about 3% of world carbon dioxide from human-related sources in 2007. However Africa [because of its arid landscape, development challenges, and surging populations] is most likely to experiences rises in temperatures first. That’s not fair.”

“We are greatly concerned by climate change and believe that we are already living with its impacts”, testified Ambassador Rajaobelina, from severe droughts, to increasingly devastating cyclones, and rising continental temperatures.

For people in poverty and simply trying to survive on a daily basis, even small climatic changes that impact a harvest can be catastrophic. Adaptation responses that improve the ability of the rural poor to cope with events for which they cannot plan are clearly going to be needed.”

I found out about the IFPRI report via Duncan Green and, as he says:

While climate change negotiators seem to be wading through metaphorical cement, national governments have no choice but to get on with adapting to current and future climate change, as far as they are able.

The latest example? The 2009 United Nations Climate Change Conference held in Copenhagen last December. Which was either a failure or a failure.

But an important point is this: many Sub Saharan African countries are already struggling to feed their populations and, if anything, climate change could make this harder.

So it’s good to know that, while the international community talks and talks, some affected countries are trying to do something practical, according to the IFPRI’s report.

In Nairobi, there is the International Livestock Research Institute (ILRI). ILRI is one among other centres which form the Consultative Group on International Agricultural Research (CGIAR). According to their 2009 financial report (pdf), ILRI is funded “by more than 90 private, public and government organizations of the north and South”.

Last March, I went to ILRI and did a story for Efe on the opening of a new lab at ILRI. This new lab is the BecA hub, which stands for Biosciences eastern and central Africa hub. Even though it won’t be officially launched until November, the BecA was then already working at 95 percent of its capacity. Their main research programmes at the time were about drought-resistant crops, plant parasites and livestock diseases. They were studying the local crops and livestock varieties present around them, in Kenya and the rest of East Africa. The aim was to improve the practical and material conditions for farmers and herders to produce more and better stuff. It doesn’t sound very sexy and you won’t see very often these issues featuring in the mainstream media. But a new cassava crop or a new vaccine for cows could greatly improve the lives of many people in the region.

I talked to Carlos Seré, ILRI director general, and Segenet Kelemu, BecA director. We talked about how to improve the food security in East Africa. They both seemed no-nonsense to me. They acknowledged the complexities of farming in East Africa and the impossibility of a green revolution in the conventional sense. “Here, we need a million green revolutions for the million particular problems”, Seré would tell me. They wanted the researchers to go and talk to local farmers. They wanted the research done here about the very problems of the region. Instead of big plans to save Africa, they asked for better roads and irrigation infrastructures.

Global climate change summits are fun to attend as a delegate or a journalist or to protest against. Big plans to save the world are great to make the headlines and to write flowery speeches. And, hey, both things may have actual good consequences and everything. But I keep thinking organisations and institutions based locally and dealing with local problems to improve the local situation will have a much bigger impact to improve people’s lives.

Bonus track: global warming, climate change and blah blah

Now, I’m no expert on climate change (I think I’m no expert on anything, actually). But it’s for people like me that Wikipedia was created. There is some controversy surrounding whether the current global warming is being mostly caused by humans or not. That’s not my point now (even though there’s almost complete scientific consensus on human-made climate change). One point is that the consensus about global warming actually happening, no matter whose fault it is, is even greater and that this will have likely negative consequences for us people.

Climate model projections summarized in the latest IPCC report indicate that the global surface temperature is likely to rise a further 1.1 to 6.4 °C (2.0 to 11.5 °F) during the 21st century. The uncertainty in this estimate arises from the use of models with differing sensitivity to greenhouse gas concentrations and the use of differing estimates of future greenhouse gas emissions. An increase in global temperature will cause sea levels to rise and will change the amount and pattern of precipitation, probably including expansion of subtropical deserts. Warming is expected to be strongest in the Arctic and would be associated with continuing retreat of glaciers, permafrost and sea ice. Other likely effects include changes in the frequency and intensity of extreme weather events, species extinctions, and changes in agricultural yields. Warming and related changes will vary from region to region around the globe, though the nature of these regional variations is uncertain. Another major worldwide concomitant of global warming, and one which is presently happening as well as being predicted to continue, is ocean acidification, which is likewise a result of contemporary increases in atmospheric carbon dioxide.

Of course, that’s Wikipedia speaking. But if you are really bored, go and check all those links and the sources the articles quote, that’s where all the meat is.

And the other point is, no matter whether climate change is real or if it’s our or the cows’ fault, food security in Sub Saharan Africa is already very fragile and should be addressed in ways that actually make change.

(The bolding in the quotes is mine.)

Es viernes, lee algo sobre África / It’s Friday, read something about Africa

En español_

- Sobre la etimología de la palabra ‘África‘.

- Cómo cruzar Sudáfrica en un tren de lujo.

- Uganda y la ‘amenaza’ del petróleo.

- “Los narcos y África occidental“:

Los hechos empiezan a confirmar que existe una vía de comunicación entre islamistas y traficantes de drogas latinoamericanos, que ambos anteponen sus intereses y se aprovechan de la situación del otro para mantenerse en el mercado.

—————

In English_

- A bit old but interesting piece of the essence of corruption in Kenya:

I ‘killed’ the two principals and burnt their posh homes … It was ‘reverse killings’. Even then, I ‘killed’ the president more. He was boss; he did zero as the country fell apart. I was miffed. Then I ‘killed’ some guy called Kofi Annan. I considered him more dangerous than mungiki. With his Peace Architecture I saw the country getting into a bigger war. But this is not why I want to be on the ‘Ocampo list’.

- “Oxfam study finds rape has risen 17-fold in Congo in past few years and become more pervasive in civilian life.”

- Just in case you didn’t know, this week Sudan held multiparty general elections for the first time in 24 years, these are a few insights on it:

- – - Elections in Sudan: In whose interest?

- – - Sudanese views on elections.

- – - Q&A: Sudan elections.

- “It doesn’t produce or consume much cocaine, but West Africa has become a critical hub for traffickers.”

- On the World Bank and corruption in Africa:

The ‘Africa Development Indicators 2010′ report on ‘quiet corruption’ is one more example of the World Bank’s distractive politics. Distractive because it seeks, wittingly or unwittingly, to sidetrack issues that are fundamental to understanding the continuing poverty and underdevelopment of Africa. Distractive also because it seeks, probably consciously and purposely, to exonerate the World Bank from its own role in perpetuating Africa’s mal-development.

Es viernes, lee algo sobre África / It’s Friday, read something about Africa

- Aunque no está directamente relacionado con África, este texto de Ramón Lobo sirve para recordar que, se trate de Bin Laden, Obama o el político español de turno, simplemente retransmitir las declaraciones de cualquier persona no es periodismo.

- Kenya is so worried about being infiltrated by al Shabaab militants that has arrested even those Somali in Nairobi who work at the Transitional Federal Government of Somalia or who are refugees who fled because of al Shabaab.

- The foreign affairs head of the main opposition coalition in Eritrea talks about making the country a true democracy. Shame he doesn’t say a word about how to actually change the current regime.

- Officials from the Transitional Federal Government of Somalia have lately been bragging about taking over the whole country in the next few days, which would be amazing, as now -and in despite of the cool name of the government- they only control a few streets of Mogadishu and the way to the airport. Anyway, maybe this is the reason behind their bragging.

- Lóbrego relato sobre la realidad de un hospital en Mogadiscio. Discutible por su dureza pero interesante como todas las historias hechas a pie de calle y con gente de verdad.

- Y como no todo van a ser malas noticias desde África, aquí El Viajero habla de ese otro lado de Kenia, el de los safaris y los paisajes de película.

- On Wednesday, the International Criminal Court said it’s going to re-assess whether Sudan’s president Omar al-Bashir may be charged with genocide or not. As well as not meaning almost anything in itself and just giving al-Bashir more time and fame, some believe this genocide charge could backfire in the hands of the ICC.

- What is worse, finding oil in your country or not finding it? Ugandan courts ally themselves with the government to stop the people from knowing anything about how they are dealing with the big oil reserves recently discovered.

- Y por último, otra forma de ver África.

- And finally, another view of Africa.

Y mientras tanto en el este de África – 25/01/10

Hoy nos han dicho que estamos más cerca que nunca de poder encontrar vida extraterrestre. El presidente de la Real Academia de Astronomía del Reino Unido, Martin Rees, ha dicho en un alarde de perspicacia que algo así “se convertiría en uno de los grandes descubrimientos del siglo XXI”. Afganistán ha pospuesto sus elecciones legislativas de mayo hasta septiembre. Como razón sólo han citado “problemas de financiamiento, problemas de seguridad, de incertidumbres y de desafío logístico”. Londres lidera hoy la iniciativa europea de hacer como el tío Obama y gravar a los bancos con un impuesto similar a la llamada tasa Tobin. Y, sí, un avión de Ethiopian Airlines se ha estrellado en el mar al poco de despegar del aeropuerto de Beirut en un vuelo que tendría que haber llegado a Addis Abeba.

Y mientras tanto, en el este de África…

Líderes del grupo islamista rebelde al Shabaab, opuesto al gobierno somalí, han negado públicamente que una canción aparecida en una web fuera de verdad una amenaza sobre atacar Kenia. En la canción se podían oír tiros y dos voces decían en swahili que al Shabaab estaba listo para atacar Nairobi y que iban a matar a todo el mundo. La canción apareció después de que la policía keniana detuviera en Nairobi a al menos 700 personas de origen somalí como represalia tras una manifestación a favor del clérigo musulmán Abudllah al Faisal, quien… Bueno, echa un vistazo a la noticia.

Durante los años 50 y antes de la independencia de Kenia en 1963, tuvo lugar la rebelión de los Mau Mau en la Kenia colonial. Nativos kenianos lucharon ferozmente contra la administración británica, que respondió con igual fiereza y, como suele ocurrir, atrocidades fueron cometidas por ambos mandos. Y como también suele ocurrir, parece que el bando más fuerte, en este caso el británico, fue incluso más cruel que el otro. La Kenya Human Rights Commission denunció al Reino Unido en nombre de víctimas kenianas que supuestamente fueron torturadas durante la rebelión de los Mau Mau. Y lo gracioso del caso es que hoy, y según la firma de abogados Leigh Day & Co, que representa a los demandantes en el Reino Unido, el gobierno británico ha dicho que la responsabilidad legal de la administración colonial pasó al gobierno keniano cuando Kenia obtuvo la independencia en 1963. En otras palabras, que según el Reino Unido sería el gobierno keniano el responsable legal de las torturas que los propios británicos habrían infringido a los kenianos. No es una mala respuesta cuando te acusan de haber torturado, ¿no?

Por otro lado, Kenia, Uganda, Tanzania, Ruanda y Burundi, que ya forman la Comunidad de África del Este (the East African Community), siguen discutiendo y dando pasos hacia una futura Federación del Este de África (exactamente, the East African Federation) y ya hablan de tener una moneda única. La idea es tener como una pequeña Unión Europea pero en África, y aunque complicado de conseguir, pues podría estar bien.

Y parece que la moda de tirar zapatos a desagradables presidentes de gobiernos continúa. Esta vez le habría tocado el turno a Omar al-Bashir, el presidente de Sudán, a quien un asistente le habría tirado un zapato durante una conferencia en la capital del país, Jartum. Este angelito sería uno de los máximos responsables de la guerra en Darfur (que según la ONU ha dejado 300.000 muertos desde 2003) y en marzo del año pasado la Corte Penal Internacional emitió una orden de captura contra él – que de momento no ha sido muy efectiva.

Y mientras tanto en el este de África – 15/01/10

Hoy tiene que ser muy rápidamente. Haití sigue ocupando todas las portadas con titulares al cual más espectacular, y también hoy el banco estadounidense JP Morgan Chase ha anunciado que en 2009 tuvo unos beneficios de 11.728 millones de dólares, más del doble que en 2008. ¿Quién habló de crisis financiera?

Y mientras tanto, en el este de África…

En Nairobi, la policía esta tarde ha dispersado a tiros y con gas lacrimógeno una manifestación en favor del clérigo musulmán Abudllah al-Faisal. La BBC cita al Kenyatta Hospital y dice que un manifestante ha muerto por disparos de la policía y que otros siete están ingresados por herida de bala, aunque sus vidas no corren peligro. Yo también he llamado al hospital pero conmigo no han querido hablar (quizá si les hubiese dicho que en el pasado trabajé en la BBC, mmm…) y me han colgado cinco veces llamando a los cuatro números de teléfono del hospital. El portavoz de la policía tampoco estaba disponible para hacer comentarios (ni siquiera para la BBC). El Daily Nation también habla de un muerto pero de cuatro heridos (uno de los cuales sería un policía), aunque no cita fuentes ni menciona que haya sido por disparos. Y AP habla de dos muertos, citando a un conductor de ambulancias y a uno de sus reporteros, que habría visto otro cadáver. El caso. El Foro Musulmán de Derechos Humanos de Kenia había convocado la manifestación con la idea de entregar una petición de liberación de al-Faisal al ministro de Inmigración, Otieno Kajwang, y al primer ministro, Raila Odinga. De hecho, el jamaicano Al-Faisal está protagonizando una historia un tanto esperpéntica. Entró en Kenia el 24 de diciembre, fue detenido el 1 de enero porque su nombre está en una lista internacional de sospechosos de terrorismo y desde ese mismo idea el gobierno keniano ha estado intentando deportarlo. El problema es que ningún país quiere que al-Faisal cruce sus fronteras, ni siquiera con visado de turista. El día 7 Kenia lo envió a Gambia, desde donde volaría a Jamaica, pero mientras al-Faisal hacía escala en Nigeria Gambia dijo que ellos no habían aceptado recibirle, así que Nigeria lo devolvió a Kenia, adonde llegó el día 10. Y desde entonces sigue detenido, oficialmente sin cargos y sin haber podido hablar con un abogado hasta su vuelta a Kenia el día 10. Ahora mismo sigue detenido en el aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi, donde el gobierno espera poder meterlo en cualquier avión cuanto antes. Al-Faisal ya cumplió condena en el Reino Unido por “incitar al odio contra judíos, hindúes y occidentales”, se dice que al menos uno de los autores de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres era seguidor de sus sermones y, en general, se le acusa de ser extremista y radical. Pero también es verdad que el hombre ya cumplió su condena y que ahora mismo ningún país tiene cargos contra él.

En fin, sigo.

Según la Cruz Roja, en Kenia son ya 38 los muertos y más de 40.000 los desplazados por las lluvias e inundaciones desde diciembre. El total de afectados sería de unos 70.000 y la Cruz Roja predice que van a llegar a ser 150.000. Además, se han perdido cosechas y han muerto miles de cabezas de ganado. Aunque también se habla de que las lluvias podrían ayudar a la próxima cosecha de café y té, dos de las principales exportaciones de Kenia. El portavoz de la Cruz Roja keniana ha dicho que entre el gobierno y ellos no han podido atender ni a la mitad de las víctimas y que, aunque saben que ahora toda la atención está en Haití, van a hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga porque Kenia no tiene recursos para manejar esta situación.

El ejército ugandés se ha incautado de cerca de 1.000 cabezas de ganado de pastores kenianos para forzar a sus dueños a que entreguen las armas que hay en muchas de estas comunidades. La semana pasada, en una de estas operaciones se produjo un tiroteo en el que murieron 8 soldados y 6 pastores. Los pastores se habían establecido en Uganda, justo al otro lado de la frontera con Kenia, en busca de pastos para el ganado. La sequía está obligando a los pastores a competir por recursos cada vez más escasos y ha habido enfrentamientos armados entre diferentes comunidades. En diciembre, un estudio de la Universidad de Arizona alertó de que hasta un 95 por cien de los hogares en el norte de Kenia poseía al menos un arma, normalmente un AK-47 u otro rifle similar, y que se había creado un “vibrante mercado ilegal de armas en la región”. Según este estudio, las armas provendrían de los vecinos Uganda, Sudán, Etiopía y sobre todo Somalia, así como de oficiales kenianos corruptos. Las armas se pueden pagar con dinero o con ganado.

También en Uganda, oficiales dijeron ayer que el país se ha quedado sin reservas de sangre y que los hospitales están en una situación crítica. Atribuyeron la escasez al aumento de casos de malaria durante diciembre, que dicen prácticamente llega a niveles de epidemia.

La verdad, no sé porqué la gente se queja de que los periodistas sólo damos malas noticias…

Y mucho más pero no suficiente tiempo. Por no hablar de mi conexión a internet… En los próximos días seguiré contando cosas.

Y mientras tanto en el este de África – 13/01/10

Ayer, un terremoto de 7 grados en la escala de Richter sacudió Haití y ha causado enormes destrozos en el que es el país más pobre de América. Según la Cruz Roja, hasta 3 millones de personas podrían verse afectadas. Google ha anunciado que va a dejar de censurar los resultados de sus búsquedas en China (¿por qué aceptó esta censura en un principio?) después de descubrir ataques cibernéticos contra cuentas de Gmail de activistas chinos de derechos humanos. Según la ONU, 2.412 civiles murieron en Afganistán durante 2009, la cifra más alta desde el inicio del conflicto en 2001 con la invasión estadounidense.

Y mientras tanto, en el este de África:

- El clérigo musulmán Abudllah al-Faisal seguirá por ahora en prisión en Kenia. Al-Faisal, de nacionalidad jamaicana, entró en Kenia el 24 de diciembre, fue detenido en Mombasa el 1 de enero y de inmediato se inició su proceso de extradición. Pero hasta el día 7 no pudieron deportarlo porque ningún país quería acoger a al-Faisal en su territorio. El clérigo fue enviado, vía Nigeria, a Gambia, desde donde continuaría su viaje a Jamaica. Pero en Nigeria no se le permitió embarcar y el día 11 se le envió de vuelta a Kenia, donde aún sigue encarcelado. Al-Faisal cumplió condena en el Reino Unido por “incitar al odio contra los judíos, hindúes y occidentales”. Actualmente ni Kenia ni ningún otro país tienen cargos contra al-Faisal, y el gobierno keniano le detuvo como “inmigrante no deseado” porque supuestamente su nombre aparece en una lista internacional de sospechosos de terrorismo. Hasta que fue devuelto a Kenia el 11 de enero, al-Faisal no había podido hablar con un abogado.

- En Uganda se sigue discutiendo sobre un proyecto de ley que criminalizaría la homosexualidad y podría conllevar penas de muerte para los gays. En general, la homosexualidad no está muy bien vista en el África subsahariana.

- Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha pedido a la ONU que investigue la situación de los periodistas detenidos por el gobierno en Eritrea. Según RSF, 26 periodistas y dos trabajadores de medios de comunicación están actualmente encarcelados en Eritrea y cuatro habrían muerto en prisión desde 2005. Eritrea es el país que ocupa el último lugar en el ranking de libertad de expresión de RSF. En 2001, el gobierno eritreo “suspendió” las actividades de todos los medios de comunicación privados del país y detuvo y encarceló alrededor de 15 periodistas y otras personas opuestas al régimen de Issaías Afewerki.

Hace unas semanas, durante un torneo regional en Kenia, 12 jugadores de la selección eritrea de fútbol se escaparon de la concentración y pidieron asilo en Kenia.

- Etiopía y China han firmado un acuerdo comercial que dará a los productos etíopes acceso preferencial al mercado chino. La semana pasada, China ofreció una ayuda de 5 millones de euros a Kenia y se comprometió a financiar diversos proyectos. Estos acuerdos son el resultado de una estrategia general china de incrementar sus lazos comerciales con el África subsahariana.